QUÉ DUDA CABE que estamos viviendo una época de gran creatividad, reflejada en múltiples campos, dando lugar a importantes avances, beneficiosos o perjudiciales para la humanidad. Uno de ellos, cada vez con mayor auge, es el ritmo del jala jala, que tiene múltiples aplicaciones y cuyo coste y mantenimiento está al alcance de todos. Y lo que es más interesante, lo pueden practicar tanto hombres como mujeres, si bien éstas están mejor dotadas para ello.
Gracias a este nuevo ritmo, mediante sencillos movimientos se fortalecen las articulaciones tanto de las muñecas como de los codos y omoplatos, así como también de la columna, incluidas estiraciones de todas las extremidades.
El método es sencillo y económico, y puede realizarse a cualquier hora -excepto las de sueño- y en cualquier lugar, tanto si es oficina, vivienda, comercio, trabajo, incluso en bodas, misas o conferencias.
También beneficia a la vista y además desarrolla las capacidades de deducción e investigación.
Otro aspecto a tener en cuenta es que no contamina, pues funciona con energía limpia, renovable y totalmente ecológica, incluso se puede reciclar.
Su utilidad es tal que aun sin darte cuenta la estás practicando.
Y todo ello gracias a la moda que ha dictado el escote generoso -cada vez mayor- y el mini pantalón del que constantemente ha de estarse tirando para cubrir sus desnudeces, dando lugar a que, en mayor o menor grado, todos practiquemos el ritmo del jala jala.
Tal vez, como consecuencia negativa, es que puede dar lugar a no poder concentrarnos en lo que estemos haciendo, afectando tanto a adultos como a jóvenes. ¿Quién no se distrae ante un escote generoso que, además, poco menos te plantan en las narices? Comprendo que en algunos colegios y lugares de trabajo se hayan puesto algunas normas encaminadas a evitar "distracciones", que pueden tener trágicas consecuencias en todos los campos.
Todo descubrimiento suele tener siempre consecuencias positivas si es utilizado adecuadamente, pero también -si se hace mal uso, si se abusa- perjuicios sociales.
Me preocupa la llegada de la primavera, la mejora del tiempo y de las temperaturas, que pueden dar lugar a nuevos jala jalas más peligrosos, ya que pueden afectar la adecuada concentración que, por ejemplo, los conductores debemos mantener a la hora de circular con nuestros vehículos por la ciudad.
Me viene a la memoria un chiste. Se desarrolla en misa donde una joven se pasa el tiempo bajándose la minifalda (o sea el jala jala) hasta que el sacerdote le dice: "Voluntad no te falta, lo que te falta es tela".
O también aquella "burbuja" de nuestro gran poeta Manuel Verdugo que dice:
"Es el pudor una salsa excelente que despierta el apetito hasta al más inapetente.
Dios nos dé legisladores castos, no venga un licurgo y nos reviente".
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