QUE NO SE CONFUNDA NADIE. Sobre Adán Martín no hay dudas en esta Casa en cuanto a su valía personal, profesional y política; eso sí, también es constatable su debilidad o ingenuidad, o vaya usted a saber qué, por favorecer a Las Palmas o, lo que es lo mismo, a Canaria, la tercera isla del Archipiélago, algo que no es conveniente que olvide ni él ni nadie.
Dios puso su mano y, gracias a Él, la sangre de los tinerfeños, los donantes más generosos de las Islas, está siendo controlada desde aquí, y no por los de Las Palmas. Y también y a pesar de que Adán Martín se propuso enaltecer sus vinos, los de Canaria, que son puro vinagre, por más que algunos políticos pretendan sobrevalorarlos, rotándolos al trasluz en copas cristalinas, ahí se han quedado: puro vinagre. Igual, por más que el expresidente quisiera unificar los destinos turísticos de Canarias como una marca única, cuando está el peligrosísimo "gran" de Canaria, que no quiso quitárselo ni él ni su antecesor en la Presidencia, Manuel Hermoso, aunque ambos han dispuesto de poder para disuadir al "contrincante" de la isla que se nos ha enfrentado a todos los canarios. Ítem más, recordamos que tuvo la osadía de proponer y gestionar un estatuto de Villas Marianas; es decir, pretendía compartir, para luego desaparecer, el indiscutible patronazgo de Canarias de la Virgen de Candelaria favoreciendo a la Virgen del Pino. Hacerlas copatronas, cuando sabía sobradamente, y EL DÍA se encargó de recordárselo, que la única Patrona General del Archipiélago es La Candelaria. Y no comentamos lo anterior como "pecata minuta". ¡Ay, la televisión canaria, la TvC, que dejó al capricho y abuso de Las Palmas!
En definitiva, que son peligrosas las debilidades de Adán Martín, que parece olvidar la astucia y las embestidas de políticos y de sectores influyentes y de una parte del pueblo, de la tercera isla, y las rapiñas a Tenerife, consentidas por los nuestros de forma vergonzosa y vergonzante, dicho sea porque no ignoramos nuestra indigencia política.
Es por lo que somos conscientes y conocemos también el desmesurado interés de Canaria en apoderarse de CajaCanarias, con la intención de que desaparezca como tal y acabe con sede y presidencia en Las Palmas. Es decir, destrozar nuestra prestigiosísima entidad, un bastión de la economía tinerfeña y el arca donde los "magos y magas" de esta Isla guardan sus ahorros; unos ahorros que ganan enteros y beneficios gracias a la ímproba labor de su actual director general, Álvaro Arvelo, de los que una gran parte se emplean en importantísimas obras sociales, culturales, inversiones, etc., etc.
Y aquí viene la trampa. Mientras dure la fusión que se pretende y hasta que desaparezca y llegue la única Caja regional de Las Palmas, se producirá un debilitamiento de la nuestra, que es el fin penúltimo, para que el dinero que se ahorre aquí se vaya para la tercera, que es la verdadera finalidad, para ayudar a sus comercios, a sus obras en general; a sus obras sociales y culturales, que, repetimos, es la finalidad última, valga la redundancia.
Hablando en "román paladino", lo que se quiere es que desaparezca CajaCanarias, mediante el truco de la fusión, y los grandes beneficios los disfruten los canariones. Y ¿cómo se pretende hacer? Pues a través de un "hombre de paja", el propicio e inclinado hacia Las Palmas. La historia lo ha demostrado. El mismo que jugó con la sangre, el vino y la Virgen de los tinerfeños. El hombre que, junto con Hermoso, destinó dinero a raudales en obras viarias y estructuras en la tercera isla inmerecidamente. Esa línea paralela es la labor del "hombre de paja".
Ojo, que no dudamos de la honradez de Adán Martín y recuérdese que hasta llegamos a decir, tiempo atrás, que era el hombre del equilibrio. Nos equivocamos de cabo a rabo. Dudamos de sus sentimientos políticos, de su capacidad política para presidir una entidad que no debe ser regida políticamente, sino profesionalmente. Por eso creemos en el enorme crecimiento y labor social y cultural, todo producto de la labor de Álvaro Arvelo, y desconfiamos, y no por razones personales, sí profesionales, de Adán Martín.
Y nos duele enormemente lo que ha pasado en La Laguna, al abrirle las puertas para optar como aspirante a la Presidencia de la entidad de ahorro tinerfeña y canaria, aunque de sobra sabemos y respetamos la soberanía de cada uno, queremos decir de cada corporación. En este caso, valga aquello de "ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor". Y nuestro señor es la tinerfeña, y regional, Caja General de Ahorros de Canarias, CajaCanarias, y es Álvaro Arvelo el hombre de Tenerife y Adán Martín el de Canaria, de la tercera isla. Al tiempo.
Ya comienza la prevista debilidad de nuestra CajaCanarias, prevista, decimos, por los de allá. Ya se avizora la única regional de Canarias en Las Palmas. Y el presidente, para entonces, ya no será Adán Martín, que como "hombre de paja" y de tránsito será incinerado para poner en su lugar a otro canarión espabilado, que los hay y son todos.
En EL DÍA estamos bien enterados de lo que se cuece. Nos equivocamos con Adán Martín y Manuel Hermoso, y por supuesto se equivocó Coalición Canaria de forma deplorable. Así que, "gato escaldado del agua fría huye".
Hablamos líneas atrás del "gran", pero no olvidamos ni el orden alfabético ni la deformación del escudo que favorece a la tercera, asuntos en los que nada hicieron por arreglarlos los citados expresidentes. Eso, estamos escaldados. CajaCanarias es tan importante o más, salvo la Virgen, que otras tantas tropelías.
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