... Coalición Canaria tiene ante sí un problema estratégico que ha quedado planteado tras las elecciones generales del pasado 9 de marzo. Probablemente esos resultados no van a tener repercusión, salvo que se produzcan circunstancias extraordinarias, para el mantenimiento del pacto que sostiene al Gobierno autonómico, tal y como han defendido su presidente, Paulino Rivero, y su segundo de a bordo, José Manuel Soria. Ambos han insistido una y otra vez en que ese acuerdo durará cuatro años y lo más seguro es que así sea. Una cosa distinta será la incidencia que tenga en el tono con el que el Ejecutivo se ha movido por Madrid en los últimos meses. Ahí, el discurso de confrontación será difícilmente manejable durante toda una legislatura contra quienes manejan los Presupuestos Generales y las políticas de Estado, muy importantes para una autonomía con ciertas dificultades añadidas como es la canaria. No obstante, la situación en el partido nacionalista es otra cosa. Y sus dirigentes deben ser conscientes de ello si se tienen en cuenta los mensajes que han lanzado en los últimos días. Para empezar, en CC hay coincidencia en la necesidad de apoyar de entrada la elección de José Bono como presidente del Congreso de los Diputados, que se producirá hoy. También hay cierta unanimidad en la posición que se deberá adoptar durante la sesión de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno central. La sensación interna en ese partido es que se está más cerca de votar a favor que en contra. Y todo ello a cambio de poco más que una promesa de colaboración para los próximos años.
... Esto es tan así como que el propio secretario de Organización del PSOE, José Blanco, ha advertido a los nacionalistas de que ayudarles a formar grupo propio en el Congreso es poco más que imposible si no se suman a otros partidos y que los socialistas no están dispuestos a forzar el reglamento de la Cámara. Blanco añadía, además, que si ésta es la condición de CC para negociar, pues que la posibilidad de alcanzar un acuerdo parece lejana. Aunque esta formación no tira la toalla y cree que logrará formar grupo, lo cierto es que ha prometido su apoyo a cambio de casi nada. Ya la promesa de obtener algo parece ser positiva. Los nacionalistas siempre habían mantenido una posición de pragmatismo que los ha llevado a apoyar en Madrid al que allí manda, lo cual no les había dado malos resultados y les había conferido cierta imagen de ser esenciales para el desarrollo del Archipiélago. Lo contrario no parece haberles reportado mayores éxitos, tal y como se puso de manifiesto en los comicios generales. Por ello, y ante la coyuntura de cuatro años de Gobierno socialista, los nacionalistas han vuelto a girar al pragmatismo. O al menos eso parece.
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