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SANTI RÍOS

Buen viaje, querido Chela

1/abr/08 20:06
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QUERIDO CHELA:

Te escribo estas líneas, en este triste mediodía, sentado ante una mesa del Café de Roma, de la calle de El Pilar, donde mi hermano Teo y yo, hace un rato, te esperamos en vano para hablar de nuestro próximo proyecto: una serie de televisión de la que te habíamos encargado el argumento; en esta cita íbamos a perfilar detalles de la interesante historia que habías creado.

He regresado aquí para hacerte esta carta de despedida y para recordar, con una cerveza, nuestra amistad y nuestros encuentros creativos en el mundo del audiovisual, que fueron muchos y durante más de treinta años.

Nos conocimos personalmente cuando fuiste jurado en el certamen de cine amateur de 1973 cuando presentamos nuestro cortometraje "Talpa".

Colaboraste con nosotros en la Sección de Cine del Círculo de Bellas Artes-Agrupación Tinerfeña de Cine Amateur como presentador del Festival de Cine Amateur por Votación Popular de 1974.

Fuiste el inolvidable Hamlet en la vanguardista puesta en escena que Pascual Arroyo montó por aquellos años en el teatro Guimerá.

Disfrutamos de tus columnas diarias desde que empezaste, muy joven, en el periódico La Tarde.

Te embarcaste con nosotros en la expedición que hicimos por el entonces Sahara Español y que culminó en el documental "El país de los hombres azules", y en unos artículos tuyos que a punto estuvieron de causarte un consejo de guerra.

Trabajaste con nosotros como guionista de muchos trabajos documentales turísticos, algunos de los cuales, "Fuerteventura", ganó premios nacionales. Quiero recordar también el documental de "Los vinos de Tenerife", realizado hace diez años, tema sobre el que ahora planteábamos esa serie que, tal vez, ya nunca haremos, y del que hoy te iba a entregar una copia que tú, tan descuidado para el ego, aún no tenías en tu archivo.

Fuiste el misterioso tripulante, el personaje que reclutaba gente para el viaje clandestino a Venezuela en nuestra película "Guarapo".

Hace años también escribiste una excelente serie de aventuras en Canarias, comprada por Televisión Española, "Ruta Libre y el Bandar Rojo", que a punto estuvimos de rodarla y quedó en el camino como tantos otros proyectos que, a la hora de la verdad, no encuentran el apoyo que merecen.

A esta siguieron otros proyectos muy cinematográficos de los que algunos, al menos, quedaron en las páginas de libros o en el papel de algún periódico, como las narraciones policíacas del inspector Chinea y tantas otras.

En esta carta, querido amigo Chela, queda pendiente por enumerar mucho de lo que tu ingenio fue capaz de brindarnos y que, con toda seguridad, mucho de él aún guardas en tu gaveta o en la memoria de tu ordenador y que quizás tu querida compañera Elisa quiera algún día recuperar.

"Nos vemos allí dentro de quince minutos", a lo que tú contestaste, como siempre que hablabas por teléfono, con un lacónico "de acuerdo". Pasaron más de quince minutos y nos extrañó que un impenitente puntual como tú no apareciera. Salí a la calle y al ver aquel grupo de gente junto a la ambulancia, me acerqué temiendo lo peor y te vi, allí en el suelo de la calle de El Pilar, rodeado del equipo médico que hacía lo imposible por reanimarte. Se lo dije a Teo y te acompañamos hasta el final.

Viéndote allí, tendido en la acera, jugué a imaginar que quien estaba allí tapado, esperando durante más de hora y media por un forense que no acababa de llegar, no eras tú sino un personaje de tu ficción cuyo crimen debería resolver tu querido inspector Chinea.

Abro El Día y leo tu artículo de hoy en tu columna "La Buena Uva", que titulas "Masoca". Me río. Ironía fina como de costumbre.

Bueno, querido Chela, te fuiste así de repente y en tu estilo. Los que quedamos, como siempre ocurre, no acabamos de acostumbrarnos a estos zarpazos intrínsecos a la propia vida y desde ya vamos a echar de menos tu amistad y tu enorme caudal creativo.

Mi hermano Teo y yo, y los amigos que te acompañamos hasta tu final, te deseamos que tengas un buen viaje al país de Nunca Jamás, con el consuelo de haber disfrutado de tu amistad y saber que queda mucho de ti entre nosotros, tus lectores, para siempre.

Un fuerte abrazo.

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