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Luis Clemente mira al pasado desde Guía de Isora

31/mar/08 19:49
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Una semana más, "EL DÍA de Ayer" persiste en su objetivo de acercarnos a los relatos del pasado de nuestra Isla, la fuente oral de nuestra gente. Sin movernos de Guía de Isora, nos desplazamos al casco histórico del municipio para conocer a Luis Clemente, quien dedicó la mayor parte de su vida a la construcción, sector que asegura ha cambiado mucho: "Cuando empezó la construcción se ganaba menos que ahora y se trabajaba el doble", nos sentencia.

Luis Clemente mira hoy al pasado desde Guía de Isora, localidad que lo vio nacer en 1932, su pueblo natal al que se encuentra enormemente arraigado. "Salvo un año en el que mis padres tuvieron que desplazarse a Adeje en busca de trabajo, el resto de mis días los he pasado en Guía y me siento orgulloso por ello", nos comenta.

Nuestro protagonista de hoy asegura que desde muy pequeño se le inculcó la necesidad de trabajar para poder comer. Dedicó muchos días a ayudar a su madre en la venta de pescado. "Había que caminar kilómetros con la cesta al hombro y poco tiempo tuve para aprender a leer y escribir".

Con 12 años

Con sólo 12 años, cuando Luis regresa a Guía con sus padres, su madre le busca un empleo en una finca de Chío. "Reconozco que era un renacuajo, pero le aseguro que trabajé duro y hacía lo mismo que cualquier otro hombre". De esta forma, Luis nos fotografía aquellos días donde la necesidad llevaba a que todos, tuviesen la edad que tuviesen, tenían que colaborar en el mantenimiento de la casa.

Dos años después Luis ve en la construcción una vía de salida profesional. Tras unos meses de aprendizaje con un maestro albañil, fue en la construcción de las viejas carreteras, que hoy unen los pueblos del sur, donde Luis comenzó a conocer el duro oficio del cemento. Nuestro protagonista recuerda que "un día de trabajo era una amargura mal pagada. Se pasaba muy mal haciendo todo el trabajo que en la actualidad hace una máquina". Así, había días en los que "se trabajaban más de doce horas para poder sacar algo más. He estado toda una vida así", comenta.

Luis asegura que en la construcción de carreteras sufrió mucho, pero aprendió "lo que es el oficio y la vida. Eso me ayudó para labrarme un futuro. Todo se hacía a mano y a pie. No había las máquinas de hoy. Y llegué a tener hasta mi pequeña empresita". Dejó la construcción de carreteras para dedicarse a la construcción de canales y charcas. "Muchas noches tuve que dormir en el mismo canal porque no se podía volver a casa. Con la fresca se empezaba a trabajar otra vez", recuerda. Y pasada su faceta entre canales abre un nuevo capítulo en su historia dentro del mundo de los ladrillos para formar parte "de aquellos hombres que participamos con nuestro sudor en la construcción de los primeros hoteles del sur. Pasé casi 30 años en la construcción".

"Jóvenes mayores"

Los 30 años dedicados al oficio no pasaron en balde y el cuerpo de Luis sufrió las lógicas dolencias del trabajo a pie de obra. "Aquellos años entre asfalto, cal, ladrillos y demás me pasaron factura y tuve que retirarme. Trabajé toda mi vida y en aquellos tiempos se cobraba poco", asegura.

Después de su obligada retirada de la profesión, nuestra fuente oral comenzó a realizar trabajos artesanales con madera, barro y pencas, lógicamente como afición. Luis asegura que su afición artesana fue fruto de la enfermedad de su mujer. "Tenía que cuidar de mi mujer y era lo único que me permitía trabajar desde casa".

Durante todos estos años, nuestro protagonista ha creado una extensa obra artesanal que ha visto la luz en alguna exposición, siendo las grandes casas de barro y la confección de camiones de madera las piezas fundamentales de su obra. Para Luis, la artesanía no es más que un entretenimiento que le aporta muchas horas de placer y satisfacción. "Aproximadamente cuarenta horas de trabajo me lleva hacer un camión de madera. Todo hecho a mano", afirma.

En la actualidad, Luis Clemente descansa en su casa ocupando su tiempo en "el cuidado de unas pocas tierras" y entreteniendo sus días con sus tareas artesanales. Asimismo, desde hace ocho años, ha encontrado en la radio otra de sus grandes aficiones, siendo el presentador de "Jóvenes Mayores", espacio a través del cual Luis trata de comunicar cómo era "EL DÍA de ayer" a las generaciones del presente. "Me niego a ver sentado cómo pasa el tiempo". Con esta manifestación de vitalidad, Luis Clemente se despide de nosotros. Pero nosotros no nos vamos, el próximo lunes estaremos en Santiago del Teide. Les esperamos. FUENTE: ANSINA.

domingo.jorge@canaryinfoweb.com

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