La caza en Tenerife: incoherencia, amiguismo...
Hace unas semanas, asistimos a un hecho desconcertante y peligroso para la caza en Tenerife, sobre todo para aquellos que defendemos este deporte, vicio o tradición desde una perspectiva moderna, coherente con el medio ambiente y dentro de una sociedad que educa a sus ciudadanos.
El sábado 15 de marzo tuvo lugar una cacería, y empleamos este término porque entendemos que pretendían coger conejos para repoblar, no es ésta la época ni la forma de hacerlo. Estamos en época de crías y no son métodos adecuados los perros, hurones y redes. No fue la única ni la última cacería que se llevó a cabo, pues ya había cazado días antes y lo repitieron el domingo 16.
El 15 de marzo fueron muchos los cazadores de la zona Sur de la isla los que se preguntaron qué estaba pasando, por qué se estaba cazando en la finca de La Chapita, que en principio debe ser propiedad de los cazadores de Tenerife, pero que en la actualidad no está claro a quién pertenece. Otro desatino más de los de antes y de los de ahora. Pese a esto, alguien dio permiso, o por lo menos eso es lo que se dice, para capturar conejos con perros, hurones y redes, tanto en la finca como en la reserva de caza situada cerca del cruce de San Isidro, en Granadilla.
Mientras que desde la Sección de Caza del Cabildo se dice que no han dado permiso sino desde el 22 al 26 de febrero, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) de Las Américas nos ha comunicado telefónicamente que el permiso es hasta el 26 de marzo. Por esta razón pedimos que se aclare esta situación por el bien de todos. Está claro que se está intentando confundir, no sabemos a quién ni por qué.
La situación requiere una aclaración urgente y que alguien se responsabilice de este despropósito. No se puede olvidar que estaban algunos dirigentes de las Federaciones y del Consorcio.
Si, por el contrario, es el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife quien dio la autorización que lo diga claramente y explique por qué algunos pueden soltar sus perros en el campo sin tener en cuenta el daño que pueden hacer a la fauna. Porque, volvemos a repetir, capturas de conejos en trampas para repoblar otras zonas no agrícolas, sí, pero con mucho control, y respetando las fechas de reproducción.
¿Cómo es posible que la guardería tampoco supiera qué días tenían autorización? ¿Qué está pasando aquí?
No se les ocurrirá esgrimir que ha sido por motivos agrícolas, pues esta es una zona donde no hay agricultura.
Pero el colmo de la incoherencia es que al mismo tiempo, que defienden que hay plaga de conejos en el Norte y que se deben capturar, los capturados en el Sur, o parte de ellos, se trasladan al Norte.
Señores dirigentes de la caza en Tenerife y técnicos de la Sección de Caza del Cabildo, no es el momento ni estos son los métodos. No es ésta la época ni es la forma adecuada. Debe quedar claro a unos y a otros que cazadores sí, pero respetuosos con los ciclos de cría de los animales. Todo esto sin mencionar otro tema bastante escabroso. ¿Han pensado en que las enfermedades que afectan a los conejos siguen afectando a nuestros campos y que con estos traslados lo que hacemos es favorecer la expansión de la enfermedad?
Pedimos que empiecen a informar sobre las fechas aproximadas para esta temporada, porque estamos pagando unos 150 euros cada uno y no sabemos ni cuándo empezamos, ni cuándo terminamos, ni tan siquiera si vamos a poder cazar o no. ¿Por qué se encarece tanto cazar en esta Isla? Entre la temporada pasada y esta ya ha subido unos 11 euros, aproximadamente, la licencia de caza. ¿Qué pasó con las famosas auditorías a las federaciones?
Presidentes de Sociedades de
cazadores de Guía de Isora, Buenavista, San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz y Tegueste
Carta a mi tío
Querido tío:
Dices que no es el sistema político que tenemos el que falla, sino las personas. Partimos de las antípodas: lo que tú llamas sistema, yo lo denomino régimen, pues el poder se ejercita de arriba a abajo (oligarquías, dictaduras), y no de abajo a arriba (democracias).
En tu razonamiento, pues, va implícita la idea de que es el hombre el que falla, el que es corrupto "per se". Yo no pienso así: los hombres no son corruptos, ni malos; el hombre es bueno por naturaleza (Rousseau), de lo contrario, entre otras cosas, ya nos habríamos autoliquidado como especie. Lo que pasa es que en un régimen de poder oligárquico como el que sufrimos, la ausencia total de control del poder hace que indefectiblemente aparezca la corrupción. En eso estamos igual que con las dictaduras; sólo la separación de poderes, inherente a las democracias, puede solucionar esto, haciendo que el Legislativo y Ejecutivo recelen y se vigilen uno al otro (Montesquieu). Eso hará, si no desaparecer, sí muchísimo más difícil la aparición de casos de corrupción como los que ahora vemos casi a diario.
Otra cosa. La Orotava no funciona como una buena empresa: funciona como una buena oligocracia (el Puerto de la Cruz como una mala). La minoría que nos gobierna desde casi 30 años hace y deshace según su criterio, no según lo que digan los electores. Un ejemplo: si a los orotavenses se les preguntase sobre la posibilidad de instalar semáforos para intentar aliviar los problemas de tráfico, posiblemente una amplia mayoría aprobaría la medida; después de todo, el resto del planeta los usa. Nosotros no, La Orotava es quizás el único municipio de más de 40.000 habitantes de Canarias (tal vez de España) sin un solo semáforo; y es 'vox populi' que esto es un capricho de D. Isaac Valencia: "mientras yo sea alcalde, en La Orotava no se pone un semáforo". Esto ocurre porque los gobernantes no representan a los electores (los que sufren las colas y atascos). Tampoco hay separación de poderes; si la hubiese, el pueblo tendría un consejo municipal que tal vez, hace muchos años ya, hubiese aprobado en votación la ordenanza por la que se implantasen los semáforos en la Villa, aunque no le guste a D. Isaac.
Desgraciadamente, esto sólo sucede en los sitios donde se vota a las personas, no a una lista; pueblos o aldeas en los que las decisiones del alcalde y su equipo tienen que ser aprobadas o ratificadas por un consejo al que ellos no pueden pertenecer. Sitios -cantones suizos y muchos municipios de EEUU-, en los que hay democracia. Aquí ni la hay, ni se la espera... de momento.
Isidro Fuentes García
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