LOS PRESUPUESTOS Generales de Canarias destinan a la atención sanitaria más de 2.803 millones de euros, que equivalen a unos 467.000 millones de pesetas. La cantidad ha registrado este año un incremento del 11,7 por ciento respecto al ejercicio de 2007, y en palabras de la propia consejera Mercedes Roldós suponen una "inversión muy solidaria para los canarios", pues prestan especial cuidado a los que más lo necesitan.
Sin embargo, ¿quién no ha sufrido en carne propia o conoce algún vecino o familiar que padezca la precariedad del servicio público que se presta en nuestra Comunidad Autónoma? La sanidad ha sido y sigue siendo uno de los principales problemas denunciados por los residentes en todos los puntos del Archipiélago, donde son demasiado frecuentes los fallos que nunca debían llegar a producirse y notorios los desatendimientos.
La última noticia que hemos conocido en este sentido nos ha llegado de la mano del Diputado del Común, que en la prensa de las Islas denunciaba esta misma semana la falta de transparencia del sistema sanitario ante las elevadas tasas de mortalidad denunciadas por un cirujano del Hospital Universitario de Canarias. El Gobierno admite que los resultados no son positivos, pero elude pedir responsabilidades, y aprovecha el también recién celebrado Debate sobre el Estado de la Nacionalidad para destacar que se están disminuyendo las listas de espera quirúrgicas con el objetivo de recortarlas hasta los dos meses, y las pruebas diagnósticas y consultas de especialistas, a un mes.
Mucho me temo que este planteamiento sea sólo papel mojado pues, a pesar de los numerosos recursos disponibles, lo cierto es que la gestión sanitaria es muy deficitaria. Se trata, sin duda, de un objetivo loable, aunque no logra aminorar la crudeza de la realidad que muestran las cifras difundidas por algunas asociaciones sobre cuestiones como el déficit de médicos.
Hay quienes aseguran que en las Islas faltan hasta 600 facultativos e incluso llegan a puntualizar que el déficit es más acuciante en las Islas menores, y de ello podemos dar buena cuenta los gomeros, que hemos tenido que sufrir casos tan sangrantes como el aviso del Servicio Canario de Salud para operar a un paciente meses después de que hubiera fallecido, o cada vez que tenemos que llevar a alguno de nuestros hijos al pediatra, que no existe en ningún centro de salud o consultorio local de la Isla.
Y lo saben también personas como Amado Expósito Medina, un descendiente de gomeros, que ahora reside en Tenerife y al que se le detectó un tumor en la cabeza que le ha obligado a recurrir a la sanidad privada. Este hombre ha sufrido no sólo la precariedad del sistema público sanitario, sino también la indiferencia de las administraciones más cercanas; se ha visto obligado a apelar a la solidaridad ciudadana y al Cabildo de La Gomera para recaudar fondos, y, finalmente, ha podido ser operado en un centro de Pamplona, pero por falta de dinero tendrá que abandonar estos días la cama que ocupa sin haberse recuperado del todo. Ha perdido hasta un ojo y, lo más importante, ha perdido la fe en el sistema.
Tal vez detrás de todo esto se encuentre ese objetivo que ya han empezado a aventurar algunos sobre el abandono de la asistencia pública para favorecer la sanidad privada en manos de unos pocos, ya que de otro modo no se entiende que en pleno siglo XXI, con los avances propios de la era tecnológica, una persona aquejada por cáncer o cualquier otra enfermedad grave tenga que esperar meses y meses para poder ser atendida, debatiéndose entre recurrir a la caridad para poder pagar un tratamiento o arriesgarse a perder la vida.
En La Gomera funcionan cinco centros de salud y nueve consultorios locales, en los que trabajan cerca de 60 personas, entre médicos, enfermeros y personal no sanitario. Además, prestan sus servicios en el Hospital Nuestra Señora de Guadalupe alrededor de 140 trabajadores, de los que el 88 por ciento es personal sanitario. Contamos también con un personal destinado a labores de salud pública que trabajan en labores de inspección y prevención, y con un Laboratorio de Salud Pública, de modo que en total son alrededor de 300 las personas que componen la plantilla sanitaria de La Gomera, a los que tenemos mucho que agradecer por su dedicación y su gran profesionalidad. No obstante, el aumento de la población que ha registrado la Isla en los últimos años obliga, igual que sucede en el conjunto de nuestra región, a reforzar los equipos.
Los centros de Atención Primaria del Servicio Canario de la Salud finalizaron 2007 con un total de 15.244.245 consultas dispensadas a la población del Archipiélago. Más no se puede pedir, por tanto, a los profesionales dedicados hoy a la atención médica en toda Canarias, pero sí hace falta una mejor gestión de los recursos.
Es necesario garantizar la accesibilidad y la equidad de la asistencia sanitaria de primer nivel, además de hacer un mayor esfuerzo por alcanzar las metas en cuanto a la implantación de Unidades de Cirugía Menor Ambulatoria en Atención Primaria; crear un circuito asistencial específico para pacientes con pluripatologías; mejorar la capacidad diagnóstica y resolutiva de la Atención Primaria dotándola de ecógrafos; establecer mecanismos innovadores que permitan garantizar la continuidad de cuidados entre Atención Primaria y Especializada; culminar la construcción de nuevos centros y desarrollar e implantar el Protocolo de Actuación ante la Violencia de Género, entre otras. Los canarios y las canarias se lo merecen.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
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