En estos días, algunos medios de comunicación se han hecho eco de las opiniones de un cirujano cardíaco despedido del Consorcio Sanitario de Tenerife en agosto de 2006. Dicho médico, a quien judicialmente se le han probado faltas muy graves en la asistencia a pacientes, se toma la licencia de proclamarse juez de su antiguo servicio y acusarle de malos resultados. Por ello, me veo en la obligación, ante la posible alarma social y el perjuicio injustificado proyectado en numerosos pacientes, de salir al paso de tales falsedades. Como no hay peor mentira que la manipulación de estadísticas, les informo de que la verdad es muy diferente.
En 1999 el Dr. Díaz de Tuesta publicó en una prestigiosa revista internacional de cardiología que los resultados de cirugía cardíaca del HUC eran excelentes y se ajustaban a lo que se predecía, en cuanto al riesgo de cada paciente, según unos marcadores internacionales. Contradictoriamente, al año siguiente, según hemos sabido recientemente, en función de la "horrible" situación del servicio, que en el año anterior era tan buena, se autopropone ante la Dirección Médica como alternativa y pide que se le nombre jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular, o que éste se divida en dos. Como esto no prospera, inicia una campaña de desgaste que no sólo le ha hecho mucho daño a él, sino, aún peor, a los pacientes, al Servicio de Cirugía Cardiovascular, al HUC y al buen nombre de Tenerife. Curiosamente, dicho médico nunca ha denunciado en los tribunales de justicia ninguno de los terribles hechos divulgados en los medios, sabiendo que es el único sitio con capacidad real para investigar y, en su caso, castigar hechos presuntamente graves y punibles, como cualquier buen ciudadano hace, no entendiéndose, pues, que declare que no podía dormir por conocer "estos hechos". En 2003 la auditora IASIST nos concede el Premio Top 20 por estar entre los mejores centros de Cirugía Cardíaca de España.
En 2005 la Gerencia del HUC le sanciona por seis faltas muy graves, de las que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias confirmó tres, rebajó a graves otras dos y otra, aunque probada, la desestima por prescrita (en total, cinco faltas ratificadas), todas ellas relacionadas con problemas en la asistencia médica (no acudir a asistir a dos pacientes estando de guardia localizada, alterar historiales clínicos o desprestigiar a otros profesionales sanitarios para excusar sus faltas). En 2006 le despiden por tres faltas similares, que el Juzgado de lo Social estima como ciertas y probadas, aunque por cuestiones técnicas procesales, el despido es considerado improcedente, debiendo ser readmitido o indemnizado. Paralelamente, este médico acusa a su jefe de Servicio de acoso laboral. El juez dictamina, sin ningún género de dudas, que tal acoso nunca ha existido. Así mismo, el juez también desestima que las pretendidas malas estadísticas del Servicio hayan sido supuesto motivo alguno para tal despido, habiendo sido recurrido este hecho por los Servicios Jurídicos del HUC.
Habría que preguntarse por qué a esa autoproclamada figura de la cirugía no sólo no le admiten como cardiocirujano en otros centros de la región, sino que no le contratan en ningún centro peninsular, y eso que actualmente hay quince vacantes de cardiocirujanos en España.
La famosa auditoría de la que tanto habla el cirujano despedido, al parecer deja bien claro que no describe nominalmente a los cirujanos en los resultados y reconoce que desde que Díaz de Tuesta no está, las cosas han mejorado.
No obstante, en un estudio interno realizado por tres investigadores de prestigio internacional, médicos de la Unidad de Cuidados Intensivos, analizando tanto mis últimos diez años como cirujano principal, en cirugía cardíaca abierta, como el último trienio, encuentran que estos resultados son mejores que los esperados conforme a los modelos internacionales. Así, por ejemplo, mi mortalidad global para ese decenio es del 7%, cuando la prevista hubiese sido del 8,2%; en cirugía coronaria, en el último trienio es del 1,7%, cuando el modelo tenía previsto hasta un 4,7 %; o en la cirugía asociada coronaria más valvular es del 0%, siendo previsible hasta un 11,4 %. Esto es, unos excelentes resultados. Son falsos los datos que ese señor aporta al tratar de comparar grupos de pacientes en los que los perfiles de riesgo son muy distintos. Tendrá tiempo de demostrarlo ante los tribunales, aunque lamentablemente eso llevará tiempo y el daño está hecho.
En todo caso, la imagen falsa y terrorífica que ese señor trasmite debe ser contundentemente rechazada. Afortunadamente, los hechos están ahí, son recogidos simultáneamente y de forma separada no sólo por el Servicio de Cirugía Cardíaca, sino por el de Cuidados Intensivos y por la Dirección Médica, al tiempo que el perfil individualizado de riesgo de cada paciente. El análisis de los mismos es concordante y contundente: el riesgo actual al operarse de cirugía cardíaca en el HUC es similar al de hacerlo en otros buenos hospitales en el entorno europeo.
Confío en haber contribuido en aclarar la alarma generada por este médico despedido, que, con el pretendido y sórdido motivo de intentar huir de las responsabilidades que sus actos médicos han provocado, ha acudido a la difamación de su antiguo Servicio. Y trasmitir a todos nuestros pacientes la confianza en un Servicio de alta tecnología y reconocida calidad, que me enorgullezco de dirigir.
* Profesor titular de Cirugía. Jefe de Cirugía Cardiovascular del HUC.
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