EFE, Bagdad
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, mostró ayer su rechazo a dialogar con la milicia del "Ejército del Mahdi", fiel al clérigo chií Muqtada Al Sadr, que se enfrentan desde el lunes con el Ejército iraquí en Bagdad y en varias poblaciones del sur del país, como Basora.
Al Maliki ordenó ayer a los responsables de las operaciones de seguridad en el país "tratar con determinación" a los insurgentes y ha advertido de que todo aquel que no cumpla el toque de queda -que entró en vigor ayer y se mantendrá hasta el domingo-, se convertirá en un "objetivo". Según un comunicado de la dirección del plan de seguridad, entre las principales medidas que ordenó tomar Al Maliki figura la de "tratar con determinación y fuerza a las organizaciones armadas, sin negociaciones ni treguas".
Las declaraciones de Al Maliki se produjeron después de una sesión parlamentaria convocada con carácter extraordinario para resolver esta crisis, que ya ha dejado más de 140 muertos.
Sin embargo, en la sesión, en la que se apreciaron notables ausencias, los legisladores se limitaron a acordar la formación de una comisión de investigación.
Fuentes parlamentarias afirmaron que las conversaciones continuarán en casa del ex primer ministro iraquí, Ibrahim Yafari, para intentar encontrar una salida a los enfrentamientos, que estallaron el pasado lunes entre el "Ejército del Mahdi" y el Ejército iraquí.
El "Ejército del Mahdi" fue creado por Muqtada Al Sadr en 2004 en respuesta a una gran ofensiva estadounidense contra sus seguidores. Ese mismo año, la milicia, todavía con escasos recursos, libró violentas batallas contra las tropas de EEUU en Nayaf, sur de Irak, y en Ciudad Sadr, la populosa barriada de Bagdad que sirve de feudo a los fieles al clérigo.
Este grupo también cuenta con una importante presencia en el Parlamento donde cuenta con 30 escaños y en el Gobierno, donde contaba con seis ministros, uno de ellos el de Sanidad, antes de retirarse por su oposición a la política de Al Maliki.
Comisión de investigación
Del mismo modo, el parlamento iraquí, que celebró ayer una reunión extraordinaria para tratar la deteriorada situación de seguridad en el país, ha decidido crear una comisión para investigar los enfrentamientos que estallaron el pasado lunes entre milicianos chiíes y el Ejército iraquí.
En la reunión, convocada por el presidente del Parlamento, el suní Mahmud al Mashhadani, no estuvieron presentes numerosos miembros de los dos principales bloques políticos iraquíes.
El portavoz del bloque del clérigo chií Muqtada al Sadr, Fawzi Karam, instó a la ONU tras la reunión a que envíe un equipo para investigar lo sucedido en Bla ciudad de Basora y lo que calificó de "claras violaciones de los derechos humanos" por parte de las fuerzas iraquíes.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD