Criterios
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DESDE DENTRO RICARDO PEYTAVÍ

Las discusiones

29/mar/08 19:47
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LA ÚNICA forma de ganar una discusión es evitarla. Nueve de cada diez veces, las ideas de dos contendientes están más distantes después de una larga disputa que al principio. Eso está en los manuales de psicología. Y vale también para los debates parlamentarios.

A partir de esta premisa, acaso convenga preguntar por enésima vez -por tercera sólo en lo que va de semana- para qué sirven dos días de pleno en el Parlamento de Canarias. Y por extensión, en el Congreso de los Diputados. Cierto que uno no puede ir por ahí acusándose a sí mismo de todos los defectos del mundo. Hay parlamentos en esos países de Dios o de Alá -incluso en naciones que tradicionalmente consideramos muy civilizadas- en los que de vez en cuando los diputados concluyen una sesión rompiéndose las sillas en la cabeza. En España no hemos llegado a eso. Quizá sea cuestión de tiempo, aunque espero -y deseo- no soportar la vergüenza de ver materializada semejante aberración.

Lo llamativo del caso español, con sus Cortes y sus cámaras legislativas autonómicas, es la poca capacidad para llegar a acuerdos en los que participen Gobierno y oposición. No es un mal endémico. Por supuesto que no. En la transición hubo mucho consenso. Existió también bastante entendimiento durante la época inicial de Felipe González, sobre todo cuando el primer Ejecutivo socialista de la actual etapa democrática se vio en serios apuros por el referéndum de la OTAN. Lo reconocía recientemente el propio González. Lo hubo también en la primera legislatura del PP. Luego, cuando Aznar logró la mayoría absoluta, desapareció del mapa político hispánico cualquier atisbo de entendimiento. Una actitud aumentada hasta el máximo con Rodríguez Zapatero. Al menos durante su primera etapa. Ya veremos qué ocurre a partir de ahora. Personalmente, no espero ningún cambio. ¿Para qué? O, mejor precisado, ¿a cuenta de qué?

Un panorama que tampoco es distinto en Canarias sencillamente porque no existe ninguna razón para que lo sea. Cierto que en un debate sobre el estado de la nacionalidad -llamémoslo así- se debería discutir principalmente lo que hace el Gobierno. La eficacia, si queremos ser concretos, del Gabinete para afrontar los problemas de los ciudadanos; de los canarios, en este caso. ¿Se ha debatido esto el miércoles y jueves en el Parlamento autonómico? Lean un par de periódicos atrasados y compruébenlo ustedes mismos. Las únicas referencias a la gestión del Ejecutivo regional han sido para descalificar al equipo que encabeza Paulino Rivero. Nada más. Cuando la oposición, es decir, el PSOE de Juan Fernando López Aguilar, se ha referido a la sanidad o la educación, por ejemplo, no lo ha hecho en clave de crítica constructiva con la intención de aportar nuevos puntos de vista en la búsqueda de soluciones, sino como continuación incansable, inasequible al desfallecimiento, de la campaña contra los nacionalistas canarios.

Dibujado el esbozo general, sobran los detalles del cuadro. Quiero decir que no hace falta, salvo que se pretenda realizar un ejercicio de masoquismo, entrar en lo que Paulino le dijo a López, en los ataques de éste a Castro Cordobés y en la reacción, destemplada e impropia aunque comprensible, del presidente del Parlamento.

rpeyt@yahoo.es

 

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