G. MAESTRE, S/C de Tenerife
La primera sesión del juicio con jurado que celebra la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife a lo largo de esta semana contra Domingo G.R. como acusado del asesinato de su ex compañera sentimental, Gregoria Felipe, se saldó con la negativa del procesado a contestar a las preguntas que tenían preparadas los letrados de la acusación particular, de la acusación popular (por parte del Instituto Canario de la Mujer), del Estado y el fiscal. Por su parte, su abogado defensor renunció a su turno de preguntas.
Con esta acción que la ley contempla a favor del procesado la vista quedó suspendida hasta hoy, en donde está previsto que declaren ante el tribunal los testigos y los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil que se hicieron cargo del caso.
Sin embargo, la jornada de ayer sirvió para conocer las pretensiones que tienen los letrados respecto al acusado, así el Ministerio Fiscal pronunció un alegato inicial basado en la frialdad con la que Domingo G.R. habría actuado, premeditando su acción y soltando toda su ira sobre el cuerpo de la que había sido su pareja.
En su escrito inicial el Ministerio Público relató que sobre las 7:45 horas del 17 de mayo de 2005, el acusado tocó en la puerta de la vivienda de Gregoria Felipe y, tras abrirle ésta, le asestó una puñalada cerca de la axila con un cuchillo de pelar cabras que le produjo una insuficiencia respiratoria aguda, pero no la muerte, lo que motivó al acusado a seguir atacándola mientras ella trataba de huir hacia la cocina. Una vez allí, el acusado utilizó contra Gregoria hasta 12 cuchillos que fue cogiendo de una gaveta. Ya caída en el suelo y arrinconada, el agresor usó un hacha para tratar de cortarle el cuello, sin llegar a conseguirlo.
Además le propinó nueve golpes en la cabeza con un cucharón de madera y un puñetazo en la nariz.
Tras terminar con la vida de su ex pareja, el acusado se lavó las manos, buscó por la casa la alianza de Gregoria, se quitó la suya y, tras escribir una nota que decía "Mamá, ahora soy feliz", ingirió un herbicida que él mismo portaba, pero lo hizo en tan poca cantidad que pudo llamar a su hermana para contarle lo sucedido y pedirle que llamara a la Guardia Civil.
Esta narración de los hechos, que el Ministerio Fiscal considera probados, fue ratificada por los otros tres letrados de la acusación en su totalidad, quienes simplemente incidieron en el hecho de que, a su juicio, el acusado actuó contra "Goya" con alevosía, ensañamiento y con los agravantes de parentesco y abuso de superioridad.
Además, reiteraron en varias ocasiones el hecho de que todos los informes forenses apuntan a que Gregoria no pudo defenderse y que sufrió hasta 79 lesiones, 60 de ellas producidas con los 12 cuchillos y el hacha de cocina y el resto por golpes con un cucharón de madera y varios puñetazos.
Inocencia del acusado
Por su parte, el alegato del letrado de la defensa se basó en recordar a los miembros del jurado que "nosotros no tenemos que demostrar nada, porque se parte de la base de que mi cliente es inocente y tiene que ser la acusación la que demuestre lo contrario, y aquí hay demasiadas contradicciones como para no albergar dudas sobre su culpabilidad. Está claro que Domingo mató a Gregoria, eso es un dato objetivo, pero aquí se tienen que analizar las circunstancias".
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