ACN, Las Palmas
"La primera gran deficiencia en la lucha contra la tuberculosis es el control", destacó ayer el neumólogo coordinador del año Separ (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) 2008 para la Tuberculosis y la Solidaridad, José Antonio Caminero, quien criticó por ello que algunas comunidades autónomas como Canarias tengan "un papel escrito que no se ejecuta como programa".
Hay comunidades autónomas, explicó, con programas que funcionan "muy bien" como Galicia, Cataluña y Valencia; otras en las que funciona "bien" como Madrid, País Vasco y Aragón, y otras que "no tienen programa o tienen un papel escrito que no se ejecuta como programa".
A pesar de ello, Canarias, con 500 casos nuevos al año, se encuentra en la media nacional de incidencia de esta "enfermedad de segmentos sociales", con 25 casos por cada 100.000 habitantes.
En este sentido, destacó que la semana pasada se aprobó el plan nacional de lucha contra esta patología infecciosa, aceptado por todas las comunidades autónomas, que serían las encargadas de hacer el seguimiento de los enfermos. Así, el primer pilar de este plan sería cortar la cadena de transmisión, es decir, detectar al enfermo, algo que se puede hacer en los centros de salud.
Para ello, señaló Caminero, es importante que alguien que tenga tos durante más de 15 días acuda al médico para descartar la tuberculosis, ya que "más del 50% de los casos que nos llegan a los hospitales llevan más de tres meses tosiendo y contagiando".
Una vez detectado, el segundo paso sería el seguimiento del tratamiento, de seis meses de duración y un coste de 400-500 euros, que asegura la curación en todos los casos. Mientras que el tercer paso sería el estudio de los contactos del enfermo para realizar tratamientos preventivos que eviten el desarrollo de la enfermedad en otras personas.
El plan "lo primero que tiene que hacer es saber la situación real que tenemos", ya que ahora es un "esfuerzo personal" de los hospitales. En ellos se ha detectado que afecta principalmente a personas muy mayores, de más de 80 años, y a jóvenes, de entre 30 y 50 años.
Con ello se demuestra, explicó el jefe de Neumología del Hospital Insular de Gran Canaria, Juan Carlos Rodríguez, que "los programas del pasado no se llevaron a cabo y, por lo tanto, no ha llegado a desaparecer en los países desarrollados". Además, los jóvenes "son difíciles de controlar" en cuanto al tratamiento, ya que a los 2-3 meses, cuando se encuentran mejor, lo abandonan, lo que hace reaparecer la enfermedad, producir contagio a otras personas y, lo más importante, crear una cepa más resistente a los fármacos.
Inmigración y pobreza
Sin embargo, el mayor enemigo de la erradicación de la tuberculosis sigue siendo la desigualdad social. Por ello, los expertos la definen como "una enfermedad de segmentos sociales" que "es olvidada" por los políticos a pesar de ser una de las tres enfermedades infecciosas que más matan en el mundo, junto con el sida y la malaria, al provocar dos millones de muertes al año. Así, el 95% de los enfermos y el 98% de las muertes por tuberculosis se dan en los países pobres.
Por ello apuntan a medidas de mejora de la calidad de vida y de igualdad en el mundo, junto con las sanitarias, para disminuir e incluso erradicar esta enfermedad, que el 24 de marzo de 1882 se descubrió que era infecciosa.
Para Caminero, "la mejora de las condiciones sociales es un sueño" que acabaría con la tuberculosis. Los expertos se centran en la investigación de una vacuna. que sea del cien por cien eficaz.
salud pública
Un plan para unificar criterios
El director general de Salud Pública, Manuel Oñorbe, presentó ayer un Plan para la Prevención y Control de la Tuberculosis (TB) en España que pretende "unificar" los criterios de actuación de los médicos para favorecer su "diagnóstico precoz". Oñorbe analizó en declaraciones a Efe los objetivos de este nuevo documento, en coincidencia con la jornada mundial dedicada a la TB y que, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se desarrolla bajo el lema "Yo puedo frenar la tuberculosis". La iniciativa del departamento que dirige Bernat Soria persigue poner coto a una dolencia de la que aparecen unos 7.000 nuevos casos cada año. En España, la tuberculosis tuvo gran importancia en los años posteriores a la Guerra Civil.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD