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AGUAYO

Ricardo Melchior

24/mar/08 19:42
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OLVIDADIZO, desidioso e ingrato. Así es una buena parte de nuestro pueblo tinerfeño. No me importa si estas palabras a algunos les producen urticaria y les salen ronchas. Que se rasquen, así demostrarían que están vivos. No entiendo, ni se me pasaba por la imaginación, que Melchior no consiguiera ser senador por Tenerife, y aunque estimo que el señor Alarcó nos defenderá en la Cámara Baja de igual modo que podría hacerlo el actual presidente del Cabildo, la realidad es que escasos votos le impedirán ocupar el puesto.

Ricardo Melchior lleva bastante años en la política. Su entrada en el Cabildo fue triunfal, y su trabajo, en muchos aspectos, extraordinario. Negar esta evidencia es ser obtuso. Su labor al frente de la corporación en cuantas obras ha acometido ha sido de gran importancia para nuestra tierra y ahí están los temas de carreteras, su apoyo a la agricultura y ganadería (desmemoriados, recuerden el tema del vino, el queso o la miel), y como más cercano el tranvía, una obra con una significación manifiesta que ha beneficiado a mucha gente, y cuyo éxito rotundo ha modificado totalmente el problema del transporte en la ciudad y ha dado esperanza a una solución definitiva del tráfico con las nuevas líneas proyectadas para el futuro. Hace tiempo escribí un comentario titulado "un tranvía llamado deseo", parodiando la película que dio tanto éxito al famoso actor Marlon Brando, en el que hablaba del tema como una ilusión más que una realidad, pero Melchior, con su tenacidad de gran ejecutivo, la llevó adelante y hoy es un orgullo para todos los tinerfeños.

Este hombre, además de inteligente y preparado, es una persona constante y luchadora, el primero en llegar a su trabajo todos los días y el último en marcharse. No es un político "echón", y habla de las preocupaciones de los ciudadanos con cercanía y sin vanagloriarse de los logros y poniendo por delante siempre a sus colaboradores. Durante la campaña electoral ha sido meticuloso, hablando de los grandes proyectos que tiene en el Cabildo para la isla, que son muchos, necesarios y beneficiosos, y que con su llegada al Senado podrían haber tenido una solución urgente. Pero el pueblo lo ha castigado por pertenecer a Coalición Canaria, gente desidiosa que sólo se mueve por impulsos, y cuyo gran lema es la diversión y la fiesta. Los tinerfeños somos campeones en carnavales, romerías y folclore, pero escasos en cooperativismo, asociacionismo y en labores de gran importancia de las que habitualmente nos escaqueamos; no colaboramos, y lo digo con tristeza ya que durante muchos años lo he vivido en mis propias carnes.

Afortunadamente, este gran hombre seguirá en el Cabildo, y tiene por delante tres años al frente de la corporación, donde podrá seguir luchando por su tierra con el mismo tesón e imaginación que heredó de su padre. Espero y deseo que este revés le dé más fuerzas, se supere y olvide pronto lo ocurrido, sobre todo tras esos largos días en los que se levantaba como senador pero se acostaba sin el puesto tras horas de recuento y más recuento. Al olvido, la desidia y la ingratitud, deberá responder con trabajo, porque es hombre fiel y leal consigo mismo y con los tinerfeños. En fuerza y vigor, a don Ricardo no hay quien le gane.

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