EL DÍA, S/C de Tenerife
La Fundación Canaria para la Educación y la Cultura (FUCEC) ha cumplido dos años, tiempo en el que ha consolidado su programa pedagógico. En la actualidad vela por la atención educativa del colegio bilingüe Tágara, en la capital tinerfeña, y de los centros infantiles Parque (Santa Cruz), La Laguna y Tacoronte, estos dos últimos de reciente inauguración.
De esta forma, más de doscientos niños reciben el exclusivo Programa de Aprendizaje Temprano Alisios, con el que adquieren las destrezas básicas para ser unos buenos estudiantes.
El Programa Alisios, a través del inglés, bits de inteligencia, audiciones musicales, un programa neuromotor y un programa en valores, entre otros, mejora en los niños su capacidad de atención, de interés por lo que le rodea, de memoria, de razonamiento y de relación con los demás.
La Fundación, además, mantiene una línea estrecha de colaboración con los padres de los alumnos.
"El objetivo de educar personas libres y responsables en un am-biente familiar marca también los objetivos pedagógicos. Asimismo, cerca de un veinte por ciento de las familias reciben ayuda económica de la FUCEC", apunta el gerente de la citada fundación, Javier Doménech.
FUCEC está constituida por un patronato y su junta directiva, que tiene a Amadeo Rodríguez como presidente y a Beatriz Medina de vicepresidenta.
El resto del patronato está conformado por padres de familia que provienen de distintos ámbitos profesionales: enseñanza, abogacía, médicos, amas de casa, artistas, periodistas o empresarios, todos con la preocupación de la mejora educativa en las Islas.
Para Doménech, la FUCEC tiene claro que la educación personalizada de calidad y el contacto con los padres no es una utopía. Por esto, subraya que trabajan con diversos centros con muchos años de experiencia, "como el Centro Universitario de Villanueva, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, que asesora al personal docente de los centros con los que colaboramos".
La Fundación, ultima el gerente, se encuentra inmersa en estos momentos en un ambicioso plan de desarrollo que contempla la ampliación de la oferta educativa.
Uno de los objetivos del centro educativo es enseñar a compartir a los alumnos. Tal y como figura en la página web, los educadores de este centro saben que el periodo sensitivo de la generosidad aparece alrededor de los siete años, pero ya desde los tres, cuando el niño ha tomado conciencia del propio yo y es capaz de distinguir a los demás como algo distinto de él mismo, se pueden ir poniendo las bases de la futura generosidad, y allí se pone en práctica.
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