A CONSECUENCIA de la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país en los últimos años, hemos olvidado que España cuenta aún con varios millones de ciudadanos fuera de nuestras fronteras, tantos como extracomunitarios residentes hay en España.
De vez en cuando se nos recuerda esta realidad. Un ejemplo ha sido el de Brasil, que ha aplicado medidas de retorsión contra turistas españoles que pretendían ingresar en aquel país, en respuesta a las rígidas exigencias que hoy se ponen en España a los brasileños que quieren entrar aquí.
Otro recordatorio ha sido el proceso electoral del pasado 9 de marzo. Cuatrocientos mil ciudadanos españoles han ejercido el derecho de voto por correo desde el extranjero.
A pesar de la importancia del voto procedente del extranjero, sólo en cuatro supuestos esos votos estuvieron a punto de incidir o incidieron sobre el resultado final. La razón es que el voto extranjero reflejó la tendencia general del voto nacional, incluso reforzándolo porque dos de cada tres votos del exterior fueron al Partido Socialista mientras que uno iba al Partido Popular. Así, el voto exterior en Vizcaya aumentó la ventaja que tenía ya el PSOE en esa provincia. En Barcelona, el voto exterior costó un diputado a Convergencia i Unió en beneficio del PP. En Tenerife, el voto exterior casi le quita un senador al PP en beneficio de ATI-Coalición Canaria, mientras que este partido consiguió, en un colegio electoral reducido, quitarle en la isla de El Hierro un senador al PSOE: los 130 votos de diferencia de este partido fueron anulados por una abrumadora mayoría a favor de AHI-Coalición Canaria del total de 651 votos procedentes del exterior.
Es la segunda vez que el PSOE pierde representación en la isla de El Hierro a consecuencia del voto exterior. La primera fue en las elecciones autonómicas del año 2003, cuando el PP le quitó al PSOE un parlamentario regional con el voto exterior, lo que le permitió, además, ganar un senador por la comunidad autónoma en perjuicio de los socialistas. Los que conocemos la forma en que llegan a Canarias los votos de América Latina tenemos motivos para pensar que el proceso no es totalmente limpio y que conviene reforzar las garantías del procedimiento electoral para evitar la repetición de unos resultados tan contrarios a los sondeos previos y a la tendencia general del voto nacional.
La reflexión va más allá de un simple incidente electoral. El Partido Socialista ha propuesto una modificación del sistema electoral mediante la creación de circunscripciones electorales diferenciadas para los residentes en el exterior, siguiendo el modelo de Italia y Portugal.
Esto ayudaría a resolver el problema en parte, pero no del todo. Se plantea una segunda irregularidad. Mientras los extracomunitarios residentes en España no tienen derecho a participar en las elecciones locales, sí lo tienen los españoles residentes en el exterior. Esto puede llevar a la situación de que un alcalde sea elegido con una mayoría de personas que residen fuera del municipio, mientras que los extranjeros arraigados en él no participan en las votaciones.
La cuestión requiere una profunda reflexión. No podemos llegar a las próximas elecciones, autonómicas o nacionales, sin una idea clara sobre la forma de encauzar democráticamente la representación de los españoles en el exterior y con dudas sobre la corrección del proceso electoral en ciertos países de América Latina.
* Diputado al Parlamento Europeo, PSOE
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