Francia ocupa, un año más, el primer lugar en el ranking internacional de países receptores de turistas, poseyendo el 9,4% del total de los movimientos vacacionales en el planeta; por delante de España que mantiene la segunda plaza con el 6,9% y, en tercer lugar, se encuentra Estados Unidos con el 6,1%. El país galo creció en 2007 un 2,6%, sobrepasando los 81,1 millones de turistas. A considerable distancia y en segunda posición se encuentra España, que alojó a 59,2 millones. Francia es el país más visitado del mundo turísticamente y el año pasado fue, sin duda alguna, un ejercicio espléndido y muy positivo.
El turismo, como en tantos países, constituye uno de los pilares principales de la economía, representa el 6,3% del PIB y da empleo a más de 2 millones de ciudadanos, siendo el tercer sector generador de trabajo. Los ingresos por turismo alcanzaron los 38 millones de euros en 2007.
Su principal clientela proviene de Europa. El Reino Unido es su primer emisor y acumuló el 17,3% de las llegadas, aportando 14 millones de turistas. (En esta nacionalidad, los ingleses que fueron de vacaciones a España durante 2007 superando los 16,3 millones). El segundo emisor fue Alemania, que representa el 16,5% del total, aportando 13,3 millones de turistas. En España sólo recibimos durante este periodo 10 millones, por lo que estamos por debajo de nuestras posibilidades potenciales (subrayemos que Alemania tiene 83 millones de habitantes y es la quinta potencia económica mundial). En tercer lugar esta Bélgica con el 14,8%, que aportó 12 millones de turistas, y el cuarto, Luxemburgo, con el 12,4%. Si añadimos a los españoles e italianos podemos llegar al 80% de los turistas recibidos sólo con estos seis emisores. Es obvio que una de sus principales políticas turísticas es trabajar intensamente con los territorios próximos. El resultado es muy satisfactorio y ello le da opción, año tras año, de ser el líder mundial en esta industria que anualmente lo que hace es crecer y crecer.
Las tres regiones más turísticas son: París-Lyon, la Provenza-Alpes-Costa Azul y la región Ródano-Alpes. Además, hay que remarcar que la capital parisina, con más de 26 millones de turistas anuales, es la segunda ciudad más visitada del mundo y aporta más de un tercio de visitantes a la cifra total de turistas que viajan cada año a la República Francesa. Está claro que la gran diferencia la marca París.
La República Francesa es un territorio con múltiples atracciones y diversidad de experiencias turísticas. De hecho, junto a uno de los mayores patrimonios histórico-artísticos del mundo, es de los pocos países que pueden también cautivar con multiplicidad de productos: playa, montaña y campiña en diversas latitudes. Francia es un destino muy completo, en el que se puede realizar cualquier tipo de turismo.
Los cinco lugares culturales donde se contabilizan el mayor número de visitas fueron: el museo del Louvre (museo más frecuentado mundialmente, con más de 10 millones de visitas al año) la Torre Eiffel, la "dama de hierro", símbolo de la capital, que recibe un promedio de más de nueve millones de visitantes por año; la catedral de Notre Dame, con más de 6 millones de turistas, el Centro de Arte Contemporáneo Georges-Pompidou, con más de cinco millones de visitantes, el Arco del Triunfo y el Museo del Ejército, con más de un millón cada uno. Las estancias centradas en la cultura representan el 77%. Los cinco sitios no culturales más visitados fueron: Disneylandia París, el Parque Astérix, el Parque Futuroscope, el Puy du Fou y el parque zoológico del Bosque de Boulogne.
Según un estudio realizado por la consultora Turiscom para determinar la imagen de Francia como destino turístico, el 89% de los viajeros que la habían visitado la valoran muy favorablemente. Asimismo, el destino resulta muy positivo y atractivo para las personas que no lo conocen, aportando un fuerte interés por el viaje.
No cabe duda alguna de que las políticas turísticas de Francia están cosechando muy buenos resultados y así lo manifiestan los datos. Sus estrategias siguen pasando por: 1.- Reforzar el atractivo del destino, renovando su imagen. 2.- Promocionar la calidad de la oferta y de los servicios. 3.- Establecer un nuevo posicionamiento en cuanto a la imagen del país, que ponga de relieve la emoción y el descubrimiento. 4.- Crear valor y aumentar los ingresos turísticos, alentando a las clientelas a multiplicar sus viajes, sobre todo en estancias cortas, y ofreciendo productos con un valor añadido elevado. 5.- Promocionar mejor el turismo en todo el territorio. 6.- Evitar la estacionalidad.
Nuestro país vecino está haciendo muy bien la tarea y ello lo indican los guarismos año tras año. Alcanzarlos es casi imposible. Por ello habrá que copiar sus estrategias y mejorarlas, ya que como he comentado en otros análisis de situación, a España le comienza a patinar el embrague en este sector y necesita de un gran trabajo de futuro. El Plan Estratégico para el desarrollo turístico de España se debe asentar sobre las bases de la competitividad y la sostenibilidad. Pongámonos manos a la obra, ya que en pocos años podemos perder esta ventajosa posición internacional en beneficio de nuestros más inmediatos perseguidores.
* Presidente de FECITEN
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