Viernes de Madrugada
(Al Stmo. Cristo de La Laguna)
El proceso de aquel remoto pasado,
indeleble permanece en nuestra mente.
Un pasado, que será siempre un presente;
un presente, que jamás será olvidado.
Repudiamos lo que fue odio y ultraje;
un avieso proceder, y vil sadismo.
Fue la trama de un atroz libertinaje,
añadiendo a la blasfemia, el satanismo.
Evocando ese tormento a nuestro modo,
¡no estás solo, Santo Cristo; puedes verlo!
Va tu pueblo, que contigo, va con todo;
y ese todo sólo Tú puedes tenerlo.
Y esta fe, que te acompaña en tu andamiento,
nutre al pueblo y lo encamina tras de Ti.
Es el pueblo en oración, que va pidiendo:
tu perdón, tu piedad, tu amor y aliento.
¡No le niegues su clamor! ¡Dile que sí!
Iluminas con tu luz, el pensamiento,
y le allanas el camino a las verdades.
Ir Contigo, es sagrar el sentimiento;
excluir la adversión al prendamiento,
y excluir de nuestro ego, las maldades.
Abogando por tu Gracia y por tus dones,
siempre instamos por la paz, que está alejada.
La añoramos, como de Ti, tus perdones;
la invocamos, como a Ti, con oraciones,
y confíamos en ganarla ¡bien ganada!
Con promesas caminando tu camino,
revivimos la injusticia sentenciada;
revivimos tu Pasión y tu destino;
revivimos... ¡El Viernes de Madrugada!
Tomás Montesdeoca Pérez
Domingo de Ramos
De todas las procesiones
de nuestros oficios santos,
la más vistosa y alegre,
la del Domingo de Ramos.
Con sus olivos y palmas,
que agitan continuamente,
mujeres, hombres y niños
dan festividad al ambiente.
Se conmemora ese día
la entrada en Jerusalén,
montado sobre un pollino,
de Jesús de Nazaret.
La gente lo recibía
moviendo olivos y palmas,
y aclamando sin cesar
al Hijo de Dios: ¡Hosanna!
Es una procesión diurna,
frecuentemente soleada,
lo que la hace colorista,
divertida y animada.
A. Velázquez
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