A diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, tras la celebración de las elecciones generales, no están resultando especialmente morbosos los rumores sobre los nombramientos de nuevos ministros. La razón es clara, a mi entender...
Estas elecciones han desbordado las cuestiones personales y han sido vividas como un referéndum. Han sido entendidas como una gran consulta sobre las dos formas de entender España por parte de los dos grandes partidos. Dicho más brutalmente, las elecciones se han presentado como dos opciones políticas, culturales y morales encarnadas por Zapatero y por Rajoy. De ahí que una gran parte del electorado de IU y por otra parte, asimismo significativa, de partidos nacionalistas como el PNV o ERC, hayan decidido votar a aquél.
Por esta causa, la personalidad de Zapatero ha tapado, para bien o para mal, la de sus ministros. Ha sido él mismo quien ha estado en cuestión en las elecciones y nunca Solbes o Fernández de la Vega o Rubalcaba. Ahora mismo, una vez resueltas aquellas, apenas suscita interés saber si va a seguir en Exteriores el mismo ministro aun cuando Moratinos haya sido una figura tan discutida durante estos cuatro años. En el fondo se sabe que la orientación de la política exterior no dependerá tanto del nuevo ministro como del propio presidente del Gobierno.
Por supuesto, las relaciones con los nacionalistas determinarán algunos de los nombramientos aunque no de un modo obligado ya que el Gobierno va a poder jugar con lo que puede ser considerado una mayoría absoluta. Lo probable es que en la remodelación del Gobierno cuenten las aspiraciones de ciertos ministros a ocupar carteras más agradecidas. Por ejemplo. Exteriores para Rubalcaba. Quizá sea premiado Ramón Jáuregui. Y ¿quién mejor que Solbes para convencernos de que no desploma la Bolsa? Los nacionalistas han puesto un precio alto a la cabeza de Bono que, por otra parte, no ha demostrado un gran tirón en La Mancha.
En la legislatura que acaba de terminar ha tenido un especial protagonismo la personalidad de Zapatero. Ha sido irrelevante que por culpa de la ministra se retrasara la llegada del AVE a Barcelona. Por supuesto el hundimiento de El Carmelo le supuso más votos a Montilla. Eguiguren se ha dedicado a negociar con ETA y ha sido premiado por los electores.
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