EFE, Pekín
Los gobiernos de China y el exilio tibetano continuaron ayer su cruce de acusaciones sobre la ola de violencia desatada en los últimos días en el Tíbet y varias provincias chinas, territorios que siguen aislados a la prensa extranjera e independiente y ante la incertidumbre generalizada.
Mientras el régimen comunista aseguró que la región tibetana recupera poco a poco la normalidad tras las revueltas que arrasaron Lhasa, el gobierno tibetano en el exilio se esfuerza en desmentir la versión oficial china y admite que cada vez es más difícil obtener información alternativa.
Así, la agencia oficial Xinhua anunció ayer que 105 tibetanos se han entregado a la justicia durante los registros en la capital tibetana, y describió que todos los "rendidos" admitieron su participación en palizas, saqueos e incendios, y lamentaron haber sido "contagiados" por la enfurecida masa.
Estas "entregas voluntarias" fueron calificadas por la Administración Central Tibetana, el gobierno en el exilio en Dharamsala (India), como "detenciones arbitrarias casa por casa" efectuadas en base a fotos e imágenes captadas en los disturbios por las cámaras de seguridad instaladas en la capital. Los medios oficiales chinos tratan además de transmitir una imagen de tranquilidad en la convulsa región autónoma: comercios que vuelven a abrir sus puertas, escuelas repletas de alumnos y ancianas tibetanas que cumplen 117 años gracias al "desarrollo económico" y "la mejora de la asistencia sanitaria" que China ha llevado en tren al Tíbet.
Tristeza del Papa
Frente a una fotografía de Xinhua en la que varios jóvenes chinos, con uniformes médicos y batas de enfermeras, atienden a campesinos tibetanos, el Dalai Lama denunció ayer, en una entrevista con el diario italiano La Republica, que "los muchos tibetanos heridos no reciben asistencia en los hospitales".
El Papa Benedicto XVI expresó ayer su "dolor y tristeza ante el sufrimiento de tantas personas" en el Tíbet e hizo votos para que se elija "la vía del diálogo y la tolerancia, ya que con la violencia no se resuelven los problemas, sino que se agravan".
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