EL PASADO día 22 de febrero, en un acto electoral celebrado en Alicante, donde el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, encabezaba la lista socialista para el Congreso, se comprometió, si su partido ganaba las elecciones, a "garantizar la calidad" de las bebidas alcohólicas que consumen los jóvenes, anunciando que pondrá en marcha "una acción" para "estudiar la salubridad de las bebidas de mayor o menor graduación que sirven en los locales de copas o que toman los adolescentes". Según las agencias informativas que recogieron sus declaraciones, el ministro expresó resignación porque "sabemos que los jóvenes están tomando alcohol, este fin de semana, esta misma tarde", y añadió que no quería comentar si los adolescentes lo están haciendo en situaciones "legales o no legales". También propuso la entrega de preservativos gratis en los lugares de ocio, así como "disminuir" el IVA de los condones.
Veamos. Las palabras del ministro Soria son desconcertantes e incoherentes, pues este señor, además de ser ministro de Sanidad, lo es también de Consumo, por lo que si en el mercado hay bebidas y licores sin "calidad", o peor aún, sin "salubridad" -que, como las meigas, haberlas haylas- se supone que su departamento tiene la obligación de impedirlo, ¿o no?
Por otra parte, es bien sabido que los jóvenes consumen cada vez más alcohol y a edades más tempranas. Esto es, a los 13,7 años de media, y que de ellos, un 50 % confiesa haberse emborrachado alguna vez. Pues bien, ¿qué hace el Ministerio de Sanidad, como responsable de la salud de los españoles, para prevenir o disuadir de este abusivo consumo? ¿Garantizar la calidad de las bebidas alcohólicas? ¡Ah, y después de beber, condones gratis para seguir la fiesta!
En efecto. El señor Soria propuso que entregaría condones gratis en los lugares de ocio, es decir, en los mismos lugares de copas donde los jóvenes beben, de tal manera que bebidas y sexo formen un pack, al menos como concepto, en la mente de los jóvenes.
Parece mentira que el ministro de Sanidad, que además es un científico, no sepa que según estudios serios, el preservativo no garantiza la inmunidad ante el sida ni ante los embarazos no deseados, sobre todo cuando es usado por un joven bebido o ebrio que por su inexperiencia, prisas, irresponsabilidad, etc., lo hace ineficaz. Del mismo modo, el señor Soria tampoco parece entender que regalando condones en lugares de ocio y alcohol contradice las recomendaciones que hacen la Organización Mundial de la Salud y el Consenso Internacional The Lancet, en los cuales se pide que en la lucha contra el sida y las enfermedades venéreas se favorezca el retraso en el inicio de relaciones sexuales, la reducción de parejas ocasionales y en los jóvenes y adolescentes se promueva la abstinencia. Es la política ABC (abstinencia-fidelidad-condón) donde la tercera opción -el condón- debe ofrecerse sólo a las poblaciones sexualmente más activas e incontinentes, lo que choca con repartir condones por doquier en los ámbitos de jóvenes para que puedan amarse a discreción.
Pero es que, además, en el mismo mitin político, el señor Soria prometió un "gran pacto social contra el embarazo no deseado y las enfermedades de transmisión sexual". Sin embargo, no prometió, ni siquiera mencionó, un "gran pacto contra el alcoholismo juvenil", ignorando que el consumo de alcohol por parte de jóvenes y adolescentes se ha convertido en un tema de salud pública de tal envergadura que, o se ataja de raíz, o se corre el riesgo de contar con unas generaciones futuras enfermas. Pero, ¡qué más da! ¡Que sigan los jóvenes divirtiéndose, emborrachándose y jodiendo!
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