UNO FUE MAJADERO, y hasta machacón cuando se alineó en esta columna con algunas personas y gremios opuestos, razonablemente, al tremendo disparate de derribar el edificio de los entonces nuevos Juzgados de La Laguna, para construir otros nuevos en el mismo lugar. Debidamente informado por técnicos y por funcionarios de Justicia que trabajaban en las dependencias del inmueble a derruir, publiqué en estas páginas varios artículos en los cuales intenté quitar de la cabeza de los responsables del disparatado propósito que daría lugar a un despilfarro cuantioso, cuando no había necesidad de tales obras. Quizás hubieran sido oportunos algunos arreglos, pero nada de demoliciones y nuevas construcciones. Tampoco los responsables hicieron caso a los Colegios de Abogados, los Colegios de Procuradores y hasta a algunos de los magistrados de la Audiencia Provincial, y mucho menos al propio pueblo lagunero.
La testarudez venció sobre todas las razones. Las obras empezaron cuando se suponía, por el tiempo transcurrido, se habían tenido en cuenta las reclamaciones o habían pensado mejor las consecuencias los promotores de la obra, y comenzaron a sufrirse esas consecuencias no tenidas en cuenta por los partidarios del disparate que ha demostrado serlo apenas empezaron los trabajos. No sé si se habrá tocado la antigua ermita limítrofe, que es un monumento histórico que forma parte del patrimonio de la ciudad, pero sí el inmueble del Mercado Municipal que sufrió en su estructura y amenazó con el derribo. Y comenzó una nueva época marcada por la improvisación y la novelería. En la plaza del Cristo, atropellando todas las tradiciones, se levantó un mercado, no sé si provisional o fijo, porque la ciudad no podía quedarse sin el importante y fundamental establecimiento, pero en el último pleno del ayuntamiento la alcaldesa anunció que el mercado de la plaza del Adelantado, es decir, el afectado por las discutidas obras de los Juzgados, será reconstruido en su totalidad, para lo cual la Corporación local sacará a concurso la redacción del proyecto del nuevo edificio y el parking subterráneo bajo la plaza del Adelantado.
El anterior inmuebles no se puede reparar y había que construirlo de nuevo. Las consecuencias del capricho de los Juzgados, por otro lado, dejarán a la Ciudad de los Adelantados tres años sin mercados que es lo que durarán las obras. Habrá pesquisas sobre la responsabilidad de lo ocurrido, pero eso no favorecerá a los laguneros, aunque sí dejará demostrado que las opiniones ajenas, sobre todo cuando son de personas debidamente preparadas, hay que escucharlas y tenerlas en cuenta.
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