EN LA PRÓXIMA legislatura, Tenerife va a contar con tres políticos que la van a defender con seguridad en Madrid. Tres valores que velarán por los intereses de la isla desde sus escaños en el Congreso y el Senado. Hablamos de los diputados Ana Oramas, de Coalición Canaria, y José Segura, del PSC-PSOE, y del senador de PP Antonio Alarcó.
A pesar de pertenecer a partidos políticos diferentes, los tres tienen claro que entre sus prioridades se encuentra la de sacar adelante algunos proyectos atascados o retrasados, sobre todo en materia de infraestructuras, por los que Tenerife lleva años esperando y que se necesitan para que el progreso de la isla no se detenga, para crear riqueza y empleo, más necesarios hoy que nunca. Proyectos en los que, naturalmente, el Estado tiene una participación financiera importante y sin cuyo concurso es imposible que culminen. Nos referimos a obras tales como el cierre del anillo insular de carreteras, la segunda pista de aeropuerto Reina Sofía, la construcción del puerto y la regasificadora de Granadilla y los trenes al Norte y Sur de la isla desde Santa Cruz.
Hasta ahora, los representantes canarios en el Congreso la verdad es que no han conseguido grandes beneficios prácticos para Tenerife y su provincia. Ha sido más el ruido que las nueces. Así que los tinerfeños esperan que, a partir de la legislatura que está a punto de empezar, las cosas cambien y, desde las dos Cámaras, estos tres claros defensores de la isla se batan el cobre para que el Gobierno central "afloje" los millones de euros que se resiste a poner en los proyectos citados, o que agilice las gestiones necesarias para la puesta en marcha de las obras. Y sin olvidar que a quien reclame estas inversiones le asiste toda la razón, pues ese dinero no es ni más ni menos que la devolución a la isla de lo que ésta entrega al Estado con los impuestos. Y, ya que el retraso de algunos de estos proyectos es considerable, hay que exigirlos con cierta premura. Todos ellos, en el marco de una nueva economía enfocada a la explotación de recursos humanos hasta ahora inéditos, y de la mano de dirigentes jóvenes, con ideas diferentes a las que imperan ahora, pueden darle a Tenerife un gran impulso.
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Ayer hablábamos aquí del área metropolitana de Tenerife, de la necesidad de conformar ya esa gran capital de la isla, que lo podría ser también de Canarias, por las razones que se exponían. Pues bien, señores de Gobierno de Canarias, del Cabildo tinerfeño y de los cuatro ayuntamientos afectados, piensen en la responsabilidad que tienen al respecto. Ojalá que no nos llevemos algún día un susto porque empiece a sonar el rumor de que se prepara la capitalidad única de Canarias en Las Palmas. Eso, no lo olviden, los tinerfeños no lo permitirían nunca. Antes saldrían a la calle a impedirlo.
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