DICEN las gentes de CC que cuando Juan Fernando López Aguilar se vaya a Madrid las relaciones entre el Gobierno de Canarias y el de la nación, se reconducirán. Para bien. Las gentes del PP dicen lo mismo, pero, yo no lo tengo tan claro. De momento, los socialistas que se quedan aquí, empezando por el ex secretario archipielágico Juan Carlos Alemán, advierten a Paulino y los suyos de que están muy equivocados en su vaticinio. Que, por el contrario, endurecerán sus posiciones. No sé si es esa una estrategia recomendable. Ellos sabrán.
Otro detalle que parece echar por tierra las optimistas predicciones de los nacionalistas de Coalición es que Zapatero ya ha anunciado que no piensa contar con los dos diputados de la formación canaria para su investidura. Una señal que algunos achacarán al rencor y, otros, a la coherencia.
Y una nota más al respecto que tampoco va en la línea que airean Rivero y los suyos. Las relaciones con el Gobierno central puede que dependan también, en alguna o bastante medida, de qué canarios, si es que los hay, entren a formar parte del próximo Ejecutivo de ZP; el primero de la legislatura que se estrena.
Entre los ministrables, que yo sepa, no está, en esta oportunidad, Pepe Segura, aunque nunca se sabe. Siempre suena el hombre para ocupar alguna cartera, aunque esta vez no sea así. Ha sonado tanto que, si alguna vez sucede y me lo nombran, igual no aguanta la emoción y se nos va en un infarto. Dios quiera que no. Don José templaría gaitas y no sería una mala opción para limar asperezas en las relaciones entre Madrid y el Archipiélago.
Lo malo, para quienes pretenden que el enfrentamiento no llegue a convertirse en incomprensión permanente, es que, según las más fiables quinielas, quien sí tiene todas las papeletas de volver a formar parte del gobierno de Zapatero es, precisamente, López Aguilar, a quien el partido y el presidente deben agradecer los servicios prestados en el indudable incremento de votos obtenido por el PSOE tanto en las autonómicas como en las legislativas. Con Juan Fernando en el Consejo de Ministros, las relaciones Canarias-Estado pueden vivir una época de tensión tan enorme que hasta acaso resultase positiva. Fue de Alfonso García Ramos de quien aprendí una frase que nunca olvido y que se revela fundamental a todos los niveles -políticos, personales, económicos, sentimentales?-: lo que más me gusta de la situación es lo mal que se está poniendo.
No está claro, empero, en qué cartera encajaría López Aguilar de ser designado. Quizás retornase a Justicia. Y hasta hay quien lo ve en Exteriores. Lo cual, si llegara a ser cierto, indicaría que la audacia de Zapatero no conoce límites. Chiquito mirlo blanco don Juanfer para jefe de la diplomacia. Un cargo que, según todos los manuales, requiere, fundamentalmente, tres virtudes: buen carácter, moderación y sutileza.
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