EN EL PUERTO de la Cruz, como en casi todos los términos municipales de esta Isla, se producen reformas urbanísticas, lógicamente, con idea de embellecer o modificar estéticamente la población, pero las autoridades municipales, en este caso, se equivocan y convierten lo bello en un adefesio. Es el caso de la llamada aún "primera ciudad turística de Canarias", que va perdiendo terreno en la calidad como tal e, incluso, en el tráfico y los usos internos, por culpa de los mandatarios responsables de esos apartados. Así la bella vista al mar que tenía la población por la playa de Martiánez. Primero perdió la circulación rodada por la hermosa avenida de Colón, obra del gran alcalde don Isidoro Luz Cárpenter, que fue la que dio forma realmente estética a lo que primero fue un bajío y luego una vereda en medio de fincas de plátanos, que era la única comunicación entre el centro de la ciudad, la plaza del Charco, y la derruida piscina de Martiánez, donde creció un nuevo núcleo lleno de motivos atrayentes, como el emblemático y desaparecido restaurante, en forma de antiguo navío, que llevó el nombre de "Columbus". El litoral, ya sobre la avenida de Colón empezó a embellecerse con los edificios de los modernos hoteles y otros establecimientos de bares, salas de fiestas y comercios, así como el precioso gran parque marítimo que lleva el nombre del famoso artista César Manrique, que fue quien lo creó.
El penúltimo Ayuntamiento del Puerto fue el que se equivocó al efectuar unas reformas en la costa de Martiánez, al frente mismo a la antigua playa: derribó el edificio del "Columbus para hacer explanadas y nuevos establecimientos del negocio de hostelería que taparon, como un telón, la preciosa vista al casi siempre agitado mar. Las nuevas construcciones, mirando hacia la playa, congestionaron por su parte posterior el que era un amplio paso para la circulación rodada, entre la que hay grandes autobuses de turismo, por lo que se forman abundantes nudos de tráfico. El mismo ayuntamiento que mandó a hacer las obras se dio cuenta del error, por lo que anunció el derribo de casetas y otras construcciones que originaban los trastornos de tráfico y, sobre todo quitaban, repito, la vista al mar.
Pero ese acuerdo quedó en nada. Y ha sido el nuevo ayuntamiento, gobernado por una coalición contra natura, formado por los partidos Popular y Socialista, con alcaldesa del PSOE y primera teniente de alcalde del PP, el que repropone, según la Junta de Gobierno, proceder al "rescate parcial a la empresa concesionaria para el reacondicionamiento del suelo ocupado". No sé si las reformas serán las ya anunciadas u otras nuevas, porque se siguen las directrices que señala la vigente Ley de Costas.
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