ACN, Las Palmas
Los almacenes municipales de La Favorita acumulan 1.693 objetos diferentes que esperan volver a ser útiles: tres pares de hombreras; el árbol de Navidad de la playa de Las Canteras; los balones que se requisan en la arena; la carroza del Pino; las que suenan en carnaval; platos, muchos platos del antiguo hotel Metropol, y dos retretes son algunas de las reliquias
¿Dónde guarda el Ayuntamiento de Las Palmas los repuestos y cachivaches de la ciudad? Como cualquier casa de vecino, tiene un altillo, aunque privilegiado porque difícilmente se quedará pequeño.
Los almacenes municipales, situados en la antigua fábrica de tabaco La Favorita, tienen capacidad para soportar aproximadamente 11.000 toneladas que están repartidas en cuatro sótanos con un total de 5.500 metros cuadrados. Es un gigantesco trastero donde se reciclan y comparten techo 1.693 objetos diferentes. Las piedras del teatro Pérez Galdós, bustos e inventos cotidianos, como alguna dentadura postiza, se descubren tras un vistazo rápido de Enrique Cebrián, jefe de servicio.
Se bastan el jefe, dos operarios y una secretaria para gestionar la entrada y salida de la mercancía de los sótanos. "Constituimos el servicio más grande y con menos personal del ayuntamiento", precisa Cebrián. Él sólo es capaz de recordar qué es cada cosa y qué guarda cada caja: "Allí descansa la maqueta de La Gran Marina de la ex alcaldesa Pepa Luzardo, y ese aparato es la linterna de las proyecciones del cine Avenida, que Dios lo tenga en la gloria... Y detrás de ese gran ovillo de casi dos metros de alto, obra del artista Pepe Dámaso, esperan los balones y bicicletas requisados en la playa de Las Canteras", explica.
Las devoluciones
Si alguien quiere recuperar cualquiera de esos objetos requisados algún día por un guardia urbano, no tiene más que pedir un permiso a su concejal de distrito. Y es que todos los elementos están cuidadosamente registrados, desde una escultura con barras de colores que Pepa Luzardo quería poner en una rotonda, hasta los platos del antiguo hotel Metropol.
Son curiosamente estos platos, recubiertos bajo un manto de polvo, de lo más demandado. "Algunas asociaciones de vecinos han llegado a pedir prestada la vajilla del antiguo hotel para dar de comer a la gente más necesitada. Un plato de lujo para los que no tienen nada", subraya Cebrián.
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