Hay personas que cuando hablan de diferencias ideológicas se transforman, van más allá de la frontera que marca el respeto por las libertades, se empeñan, incluso, en ponerle zancadillas al sentido común con tal de ser protagonistas de la noticia, figurar en la historia cotidiana. Es el caso de Pedro González Zerolo, el cual, por razones que ignoro, ha suprimido de su nombre de guerra el apellido paterno, el de ese destacado pintor, profesor, intelectual, político agitador, y primer alcalde democrático de la ciudad universitaria de La Laguna, Pedro González González, para usar el de su madre, la entrañable Chicha Zerolo, a quien aún se recuerda por su porte elegante, discreción y saber estar, una mujer que fue enterrada con todos los honores de una alcaldesa consorte. Chicha, que tuvo a este hijo en Venezuela, país en el que la familia estuvo exiliada, ha sido una de las contadas personas, muy contadas, que ha dejado una imborrable huella en su tierra, era una dama de las que nunca se olvidan.
Por afecto a sus progenitores, por el orgullo de ser de aquí, muchos canarios hemos seguido la carrera política de Pedro Zerolo, un abogado galardonado en varias ocasiones, que milita en el PSOE y que ha ocupado puestos relevantes en la Ejecutiva Federal del Partido, tanto que ahora se rumorea que pueda ser uno de los nuevos ministros del Ggobierno Zapatero. Concejal por Madrid, ha sido entre, otras funciones, asesor jurídico y presidente de lo que hoy se denomina Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), y uno de los promotores dentro del PSOE para que saliera adelante la Ley de Parejas de Hecho, lo que le permitió unirse en octubre de 2005 a Jesús Santos, gracias a una ley que da carta blanca al maridaje entre personas del mismo sexo.
Pero los humanos que se consideran ídolos, a veces olvidan que llevan los pies de barro, y se descuelgan con manifestaciones como las pronunciadas por Pedro Zerolo y de las que se ha hecho eco toda la prensa nacional: "Cuánta felicidad nos ha traído Zapatero en esta legislatura, si es que algunos no hemos terminado de tener un orgasmo detrás de otro. Nunca había tenido yo tantos orgasmos. Primero los que me da mi marido y luego los que me da Zapatero, orgasmos democráticos". Quiero pensar que el secretario de Movimientos Sociales del PSOE se refiere a que los cuatro años del Gobierno Zapatero han llevado a muchos ciudadanos a sentir "orgasmos democráticos", en alusión a la defensa de valores como "fraternidad, laicidad, solidaridad y diversidad", valores que a su criterio han sido promovidos por los socialistas. Deseo pensar, también, que debió de haber pasado una noche loca o estar bajo los efluvios de un buen vino de la comarca, pues, con lo rico que es el español, dice mal de un hombre culto el demostrar ese empobrecimiento de vocabulario, tanto que no fue capaz de encontrar una acepción más idónea.
Y es que lo de los orgasmos que le proporciona su pareja no viene a cuento, sobre todo por aquello de "dime de qué presumes y te diré de qué careces". A lo que se suma el hecho de que la sexualidad es algo personal e íntimo, algo que no puede ni debe ser un estandarte para medrar en la política, para asegurarse el voto de todos aquellos que tienen condiciones sexuales diversas. Cuando conoces a alguien no preguntas con quién, con qué y dónde obtiene placer, nos basta el que su discurso sea coherente para entablar una conversación. El resto, si ha lugar, se descubre después. Generalmente es el propio homosexual el que se discrimina con su forma de manifestarse, de exhibirse, de provocar, rayando a veces el histrionismo, olvidándose de que su revolución ya la hicieron otros, por ejemplo en la antigua Grecia, cuya mitología está plagada de dioses, semidioses y héroes, de los cuales se cuentan historias sexuales y de infidelidades terribles, por ejemplo la de Zeus, que tiene un sinnúmero de aventuras y le es desleal a Era. Aparecen entre la leyenda y la realidad los nombres de Hermafrodita, Artemisa, Safos, las hetarias, en resumen, toda una cultura liberal que se remonta al presocrático.
Entonces, ¿de qué va Pedro Zerolo con sus orgasmos?, ¿de trasgresor e histriónico tal vez? Es una lástima que haya tenido a estas alturas de su carrera esta salida de tono. No me importa si un ministro es gay o hetero, ni si engaña a su santa persiguiendo secretarias, me conformo con que haga su trabajo con dignidad, por lo que me preocupa que a este "ministrable" tanto orgasmo le esté dañando la materia gris del cerebro. Me aterra pensar que cuando le den cartera va a seguir besándose en público y asombrando a una Europa que todavía no perdona ciertas licencias. Los españoles, creo, que nos merecemos otra cosa.
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