Criterios
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EN EL CAMINO DE LA HISTORIA JUAN JESÚS AYALA

Hagamos un canto al improperio

17/mar/08 19:38
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Es este el mensaje que revolotea en torno a ciertos personajes implicados frontalmente en la política canaria y que se expande en su discurso y en sus actitudes.

Y si se hace elaborando hoy una letra de la misma cantinela y pasado mañana otra, no se estará en la dignidad de la política, sino al contrario, se mirarán las cosas por el revés porque si no son del agrado, si las cuentas se tuercen y no sale lo esperado hay que buscar culpables, hay que encontrar al embaucador, dicen, y se hace desde el improperio.

Cuando es ése el discurso, es ése el empeño se está poniendo en solfa y en la pérdida de credibilidad no sólo al que persigue el desaguisado que dice se ha promovido, sino que paulatinamente se va quedando desnudo, al aire, sin argumentos sólidos, amparado sólo en el cabreo y el insulto.

Se puede entender en un momento de ofuscación, de sorpresas, de cosas con las que no se contaban, de resultados y recuentos desfavorables, que brote el cabreo y lo haga si no se está en esos momentos equilibrado envuelto en el estuche del improperio. Pero si la insistencia es la norma, no sólo es para preocupar sino que tendremos que poner algo de nuestra parte para salvaguardar las malas posturas y los desencuentros que se producen alrededor de la palabra vacía, impertinente y ridícula.

Se sabe que es difícil cambiar el tono, que a veces es imposible comprender otras versiones de los otros políticos y cuando el empecinamiento es lo que prima, el que actúa desde el improperio se define, se califica y al final se rechaza.

Si de lo que se trata es de dignificar la vida pública, que se comience por los que se consideran, ellos solos, los dignos, ya que los demás están a años luz -dicen- por lo que deben animarlos para que cambien el rumbo, pero si se hace desde el improperio se escoge muy mal el camino.

El camino debería ser otro. Simplemente el que sitúe a cada uno en su sitio. Así que no movamos las cosas por el cabreo, porque si es así éstas seguirán entonces en el mismo lugar, con la dignidad escondida a la que ya hay que sacarle lustre, despojarla de majaderías y de soflamas petulantes que lo único que producen es risa.

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