Las sociedades Círculo de Amistad XII de Enero, el Club Náutico de Tenerife, el Casino de Tenerife, el Liceo de Taoro de La Orotava, el Club Oliver y el Club de Golf de Tenerife, a través de sus presidentes o representantes, fueron un claro ejemplo de que no saben de rivalidades, sino que les une la amistad y la estrecha colaboración.
A la pregunta de que muchos ciudadanos miran estas sociedades como lugares sólo para personas de un alto nivel y que mantienen las puertas cerradas para el resto de la población, sus presidentes respondieron, de forma unánime, que sus puertas están abiertas a toda la sociedad sin tener en cuenta su ideología.
Como ejemplo de lo dicho, el presidente del Círculo de Amistad XII de Enero, Ignacio González López, puso como ejemplo que "su sociedad cuenta con numerosos socios de la comunidad hindú, a la que siempre le hemos tendido la mano y hemos recibido con el mejor de los abrazos y colaboración mutua".
Valoró la integración de la familia del socio al Círculo de Amistad así como de la juventud, gracias a la ofertas que se le brindan, como son las instalaciones deportivas de Barranco Hondo. De cara al futuro, González apuesta por la potenciación del Círculo, mejorar más lo que tiene y hacer realidad un día el sueño de la construcción de un polideportivo cubierto.
El presidente del Real Club Náutico de Tenerife, José Eugenio de Zárate Peraza de Ayala, señaló que su sociedad no puede crecer por su situación y lamentó el no poder abrir las puertas a nuevos socios como quisiera, dado que el cupo está más que cubierto. Para los jóvenes precisó que el Club Náutico "es el sitio ideal, y de cara al futuro de nuestro centro estamos en periodo de reflexión para ver por dónde puede ir nuestra expansión y mayor modernización de las instalaciones. Mientras tanto, dirigimos especiales esfuerzos a lograr que la convivencia social que hay en el Club no decaiga nunca".
José Alberto Muiños fue el que dejó claro que "nuestro Casino de Tenerife, como el resto de sociedades aquí presentes, no tiene impedimento alguno para admitir nuevos socios, sin tener en cuenta nunca ni su ideología ni su raza". Dio a conocer que es el segundo Casino de España por su gran pinacoteca y que el cambio de los Estatutos ha permitido a los niños integrarse en el centro, y pronto tendrán acceso al restaurante y a la cafetería.
Atraer a la juventud
El presidente dio mucha importancia a la programación de actividades para atraer a los jóvenes que había perdido el Casino de Tenerife, mientras que para lograr una mayor presencia de personas de 30 a 40 años se dotará a la sociedad de una nueva cafetería o una sauna con jacuzzi y un gimnasio. El que el edificio del Casino de Tenerife sea un Bien de Interés Cultural (BIC) frena mucho las perspectivas de ampliación y mejora del centro y "queremos -prosiguió- avanzar, porque tenemos muchos deberes pero recibimos pocos beneficios".
El Club de Golf de Tenerife, como resaltó su presidente, Álvaro Alonso Lamberti, "no tendría futuro sin los jóvenes, por lo que fomentamos el deporte. Nuestra entidad, además, está abierta a todos los sectores sociales". Cara al futuro, las aspiraciones de Lamberti para su Club es ampliar el campo y pasar de los 18 actuales a 27 hoyos y hacer que nuestra zona de juego tenga un carácter más público y no perder el privado.
El directivo Borja Cortes, señaló que el Club Oliver no es un centro cerrado a la sociedad sino que su cupo está limitado a 300 socios, cuyas acciones se compran, es decir, "el socio vende al Club y éste lo ofrece a los primeros de la lista de espera que existe". El punto y final a este debate lo puso el presidente del Liceo de Taoro de La Orotava, Isidro de León Domínguez, para señalar que "nuestra sociedad está abierta a la admisión de nuevos socios y a la asistencia de todo el público a las actividades que organizamos". Confesó que para mantener el nivel del Liceo es necesario captar nuevos socios jóvenes "para revitalizar la sociedad, por lo que construimos instalaciones deportivas". Los presidentes del Círculo y del Casino, Ignacio González y José Alberto Muiños, respectivamente, dijeron que " en esta vida de tanto individualismo, nuestros centros aportan un punto de encuentro que fomenta las relaciones humanas que se están perdiendo en la sociedad actual en la que vivimos".
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