Economía y Laboral
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MIÉRCOLES, 12 DE MARZO DE 2008

La sobrevaloración inmobiliaria en las Islas alcanza el 40% y es "insostenible"

Un informe de ámbito autonómico alerta de la pérdida de rentabilidad en la inversión en vivienda. Pronostica que se producirán "ajustes del mercado" que se materializarán en "ciertas pérdidas económicas para quienes compraron en el momento inadecuado".

EL DÍA, S/C de Tenerife

El Servicio de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Las Palmas publicó ayer un estudio que estima en un 40% la sobrevaloración de los precios de los inmuebles en el Archipiélago y asegura que "la situación actual de burbuja inmobiliaria es insostenible".

El estudio llega a esa conclusión tras la aplicación del procedimiento denominado PER de la vivienda, que relaciona el precio de adquisición y el de alquiler de las propiedades.

El índice señala cuántos años es necesario esperar para recuperar la cantidad invertida en la compra de la vivienda con su rendimiento actual, calculado a través del nivel de los alquileres. De hecho, explica la Cámara, "si hacemos la inversa del PER, llegamos a la rentabilidad anual de la vivienda como inversión".

El documento asegura que a finales de 2007, "las viviendas canarias presentaban una sobrevaloración cercana al 40%" y añade que "la situación actual de burbuja inmobiliaria es insostenible".

La Cámara explica que durante los últimos años "los inversores canarios han estado dispuestos a soportar rentabilidades del alquiler reducidas debido a la permanente escalada de los precios de la vivienda, que generaba unas fuertes plusvalías latentes".

Pero añade luego que "si la revalorización de la vivienda no puede sostener la rentabilidad total, deberá hacerlo la rentabilidad del alquiler o, lo que es idéntico, el PER deberá caer".

Debido a esta pérdida de rentabilidad, la construcción "está frenando su actividad" y así, en 2007, "ha ido cayendo el número de viviendas comenzadas y terminadas, lo que ha influido en el consumo de cemento".

Para los autores, "los ajustes del mercado, en principio, no deberían implicar mayores consecuencias que ciertas pérdidas económicas para los consumidores e inversores que los adquirieron en el momento inadecuado".

Así, "no habría de qué preocuparse por el hecho de que el precio de la vivienda pudiera caer un 20% o un 40%".

En cambio, "la burbuja inmobiliaria actual extiende sus efectos más allá de los propietarios de viviendas, ya que en su mayor medida ha sido financiada con cargo al crédito bancario, que procede, a su vez, de los ahorros de los depositantes".

Por este motivo, la Cámara de Comercio de Las Palmas cree que "el derrumbe del precio de la vivienda podría generar efectos perniciosos sobre individuos no directamente implicados en las decisiones de inversión en la compra de una vivienda".

El valor de los colaterales hipotecarios "dejaría los depósitos a merced de que la morosidad no repuntara; en caso contrario, los depositantes serían incapaces de recuperar plenamente sus ahorros", advierte el informe.

Por ese motivo, la transición hacia unos PER de la vivienda más reducidos "es complicada sin que se produzcan ajustes significativos en el mercado de alquileres o bien en la compra de inmuebles".

El Servicio de Estudios Económicos de esa Cámara recomienda que las administraciones "tomen nota" de las consecuencias de las políticas restrictivas aplicadas en la liberalización de suelo "para no hacer atractivo el incremento de precios que, a su vez, atraiga el nuevo crédito creado por el Banco Central y engendre las famosas burbujas", siempre y cuando se respete la libertad bancaria y ese organismo no manipule "a su antojo" los tipos de interés.

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