IR A VOTAR es ir a defender nuestra libertad y nuestro derecho a decidir las políticas que se deben aplicar para alcanzar el progreso y el desarrollo al que todos aspiramos; es decidir las políticas de empleo, las pensiones, las becas, las ayudas sociales, las relaciones internacionales, la inmigración, la vivienda y, en definitiva, todas y cada una de las cuestiones que afectan a nuestra vida. Por eso hoy, día de elecciones, todos y todas los españoles debemos ir a votar.
Con el voto se defiende la paz y la libertad, una paz que hoy, tras el último acto criminal de ETA, cobra más sentido que nunca, y una libertad por la que lucharon nuestros padres y abuelos, que en otros tiempos estuvieron privados de una voz y una capacidad de decisión que hoy tenemos todos y cada uno de los españoles mayores de 18 años; se defiende un derecho que es el primero y el más elemental de todos los derechos, el derecho a opinar y a que nuestras opiniones cuenten a la hora de optar por ésta o aquella actuación, un derecho al que no debemos renunciar, sino más bien al contrario, pues frente al voto ciudadano lo único que cabe es reclamar que se nos consulte ante todas las acciones importantes que nos atañen.
Hoy se decide el rumbo de nuestro país; se elige quién gobierna y para quién se gobierna, por eso no basta con desear un rumbo y un gobierno determinados, hay que expresarlo a través de las urnas; tenemos que decidir y convertir nuestro deseo en un voto, que es la forma más directa y libre que tenemos de influir en la toma de decisiones trascendentales, y nada hay tan trascendental para un país como elegir a sus gobernantes.
Hoy se elige el Gobierno de España, es decir, el que nos representa a los canarios, los madrileños, los andaluces, los vascos, los gallegos, los valencianos, los catalanes, los murcianos y todos y cada uno de los residentes en las diecisiete autonomías y las dos ciudades autónomas que forma nuestro país, y, sin lugar a dudas, la firmeza de los responsables de las instituciones va a depender de la alta participación que hoy se registre.
Una participación alta es el mejor modo de resolver las competencias electorales, igual que la fuerza de la democracia radica en el respaldo ciudadano, y la mejor forma de hacer visible esta fortaleza es a través del voto, pues aunque se pueden formar gobiernos legítimos con la opinión de unos pocos, sólo el voto mayoritario ofrece las garantías suficientes a la hora de poner en marcha iniciativas y proyectos que satisfagan y beneficien a la mayor parte de los ciudadanos.
Debemos, por tanto, ejercer nuestro derecho y con el voto apostar por la convivencia, el diálogo, la tolerancia y, sobre todo, la igualdad de todos y todas los españoles y las españolas, porque el voto nos iguala y elimina todo tipo de diferencias; en nuestro sistema democrático todos los votos tienen el mismo valor y todos los votos cuentan.
A nadie se le esconde que, por diversos motivos, muchas veces se ha registrado una desafección entre los ciudadanos y ciudadanas y sus dirigentes -una realidad de la que podemos decir con satisfacción que es menos cruda en La Gomera, donde se registran los índices de participación más altos del Archipiélago canario y hasta del conjunto nacional, el 70,52 por ciento en las elecciones generales de 2004-, pero el avance de la sociedad depende de que se mantenga y crezca todo lo que sea posible el grado de responsabilidad a la hora de ejercer nuestro derecho al voto. En consecuencia, no debemos rebajar ni un ápice esta determinación, sino acrecentarla para elegir cuál es la línea que debe guiar nuestro futuro colectivo.
Hoy tu participación es importante. Importantísima. Hay un país de por medio. Y muchas esperanzas de que podamos estar mejor, más unidos y aún más fuertes, pues si bien es cierto que España es un país ha crecido mucho, y que mira al mañana con ilusión, no es menos verdad que ese futuro depende de nosotros y del modo en el que nos enfrentemos a los desafíos que tenemos por delante.
Gane quien gane, del voto que hoy ejerzamos saldrá el Gobierno de nuestro país, en el que todos tenemos que participar, porque a todos nos agrupa y a todos nos afectará la política que se aplique o se deje de aplicar. En nuestras manos está participar o quedarnos al margen, pero son muchas las razones para que no nos quedemos en casa, para que acudamos a los colegios electorales y hagamos de este día la verdadera fiesta de la democracia.
Por nuestros hijos y por nuestros padres, por nuestros abuelos y por nosotros mismos; por un país que avance hacia el desarrollo sostenible y la lucha frente al cambio climático; por una enseñanza verdaderamente universal y gratuita; por una sociedad más justa e igualitaria; por el apoyo a la libertad, a los derechos sociales y a la cultura; porque con la abstención perdemos todos y con cada voto que se deposita en una urna gana España. Y por una España alegre, decidida y optimista, con ganas de trabajar por el futuro, hoy todos a votar.
* Presidente del Cabildo
de La Gomera
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