Los asistentes al debate de EL DÍA coincidieron en que el puerto de Santa Cruz de Tenerife pasa por un momento delicado, pero no debido a la actividad portuaria propiamente dicha, sino a que el puerto es el termómetro de la economía de la Isla y, por ello, se resiente del actual periodo de desaceleración. Eso sí, aparte de esta coyuntura, el mensaje común es de optimismo en sus posibilidades de desarrollo.
Así, Vicente Victoriano Martín explicó que "uno de los reflejos de cómo va la situación es la actividad portuaria, primer eslabón de la cadena de producción y consumo de la Isla y de la provincia. Y se ha resentido no por sí misma, sino porque el tráfico cautivo ha descendido", dijo en alusión a la disminución del consumo interno.
El presidente de la comisión de transportes de la Cámara de Comercio tinerfeña aseguró que "la preocupación es enorme" en el sector empresarial, en el que ha cundido el "desánimo" de todos los sectores representados, como consecuencia del bajón de actividad "en casi todos los frentes".
Martín se refirió también a la bajada de los turnos de los estibadores portuarios, otra de las consecuencia de la ralentización económica de la Isla. "Hay menos mercancía que entra por los puertos y, por tanto, hay menos estibadores empleados, con lo que el precio de cada uno de los turnos asciende en la misma medida que desciende su número", detalló.
Ramón Villalba destacó que la situación "es más grave de lo que hayamos podido diagnosticar hasta ahora, pero hay que entender que es consecuencia directa de que nos hemos beneficiado de un ciclo económico expansivo amplio, que dura más de 15 años. Ahora la construcción es víctima de su propia sobreoferta, y aún no sabemos cuándo tocaremos fondo".
El vicepresidente provincial de Asinca consideró que esta situación "afecta a todos, también a la actividad portuaria, y hay que reaccionar y buscar alternativas para reactivar la economía en las Islas".
Con un análisis similar al de Martín y Villalba, Luis Falcón destacó que "la situación del puerto refleja la coyuntura actual. Las obras que se están construyendo ya estaban contratadas. El problema surgirá este año, cuando ya no haya obras. Todo esto influye en el empleo de los estibadores".
Los costes aumentan
El representante de las empresas estibadoras y consignatarias mostró su preocupación por unas perspectivas que apuntan a que "pasaremos de los 50.000 turnos que se hacían el 30 de junio de 2007 a 40.000 en este año, lo que supondría una reducción del 20%".
Falcón quiso añadir que "hemos perdido un tráfico interesante, y el empleo es fundamental en el puerto porque es el divisor que hace que baje el coste del turno y así se pueda ofrecer la plaza a un precio menor".
Antolín Goya reafirmó que, "a menos construcción, hay menor entrada de materiales y el número de contrataciones puede haber descendido", aunque ello ha permitido aligerar la carga de contenedores acumulados y, en consecuencia, ha aumentado la producción: "hacemos prácticamente la misma cantidad de contenedores".
Goya, que se desmarcó de la "alarma" con que se analiza en ocasiones la situación actual, añadió que los estibadores son "unos prestadores de servicios, y si ahora el que Canarias demanda no es sólo la construcción, tendremos que buscar otros mercados". Aseguró que "por aquí pasan millones de contenedores que desean tener un puerto "hub" y no hemos sido capaces de ofrecer esa alternativa".
Pedro Rodríguez Zaragoza se refirió, en el análisis sobre las condiciones de trabajo, a un acuerdo con el Ayuntamiento capitalino para la cesión de un millón de metros cuadrados próximos a Cuevas Blancas "que servirán como zona logística para que no se amontonen los contenedores".
El presidente de la Autoridad Portuaria precisó que "podremos contar con ella en dos años, tendrá nuevas vías de comunicación y así dispondremos de más capacidad de trabajo dentro del puerto".
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