La jornada de hoy representa una ocasión singular para los tinerfeños porque, al igual que el resto de los españoles, estamos convocados de nuevo a elegir entre todos a nuestros representantes en las Cortes Generales. En este día ejercemos el derecho democrático que asiste a los ciudadanos de las sociedades libres de participar directamente en determinar quiénes van a asumir el encargo de administrar y defender los intereses comunes.
Los electores nombramos con la suma de los votos individuales a los candidatos de variadas opciones que previamente han tenido la oportunidad de formular sus particulares propuestas y proyectos. Y nos decantamos por una u otra en función de las posturas ideológicas de cada cual o, en cambio, atendiendo al grado de compromiso que se haya demostrado haber adquirido con nuestra tierra y la gente que la habita.
Expresarse con el voto es la mejor manera que tienen los ciudadanos de un país abierto y democrático de tomar parte en la gestión de los asuntos que atañen a todos, de definir los pasos que marcarán el futuro. Por ese motivo es tan importante que la presencia ante las urnas sea numerosa; en la medida en que la participación obtenga cifras elevadas, se alcanzará una mayor representatividad y las personas elegidas contarán con un respaldo más consistente para desempeñar posteriormente su labor.
Porque de porvenir se trata. Hoy nos jugamos cómo se van a desenvolver los cuatro próximos años en lo referente nada menos que a aquellas cuestiones que nos atañen como pueblo. Es preciso, consiguientemente, ejercer el voto con responsabilidad, sin atender a posiciones maximalistas que nada tienen que ver con la serenidad y, sobre todo, el conocimiento necesario para desarrollar una tarea cuyas consecuencias, en uno u otro sentido, van a afectar indefectiblemente al conjunto de los ciudadanos.
Sin duda, este día es muy importante para los españoles y, en concreto, para los tinerfeños. Nosotros decidiremos en qué medida van a ser abordados los principales problemas que padece nuestra Isla, si a conveniencia o, por el contrario, sin la atención requerida, diluidos entre otros muchos y con las soluciones pospuestas sin remisión. En todo caso, seremos los votantes quienes estableceremos las reglas y eso es tan respetable como indiscutible.
Después de hoy, sin embargo, continuará la existencia común y los habitantes de esta tierra, cada cual desde su puesto, seguiremos contribuyendo a su engrandecimiento para que, día a día, se desarrolle una mejor calidad de vida en nuestra sociedad. Por fortuna, ya hemos dado pasos muy destacados en esa vía, con innovaciones destacadas, como ocurre con el tendido del tranvía -con 8 millones de usuarios antes de cumplirse el primer año de funcionamiento- o iniciativas de todo tipo destinadas a satisfacer las demandas de la ciudadanía.
A partir de ahora se hace necesario mantener esa misma línea de actuación para lograr ver cumplidos otros objetivos trascendentes para nuestro futuro. De esa manera, seguiremos demandando políticas adecuadas para el fomento del empleo o la aportación de recursos para una mejor prestación sanitaria, al igual que apoyo a la reconversión turística o a las exportaciones del sector agrario, sin olvidar el control efectivo de la inmigración ilegal.
Seguiremos, por tanto, planteando cuestiones de sumo interés para Tenerife y sus gentes.
* Presidente del Cabildo de Tenerife
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