G. MAESTRE, S/C de Tenerife
Son poco más de las seis de la mañana y ya Estefanía González y Lorena Cohello circulan por las carreteras del norte de Tenerife. Son las primeras mujeres agentes de la Guardia Civil del Tráfico en el Archipiélago, pero eso a ellas parece no importarles demasiado.
Visten el mismo uniforme que el de los compañeros masculinos, conducen las mismas motocicletas que pesan más de 300 kilos y no se les pasa ni una sólo infractor en las carreteras que controlan.
"Cuando nos bajamos de la moto y nos quitamos el casco, notamos cómo la gente se sorprende de que seamos mujeres, pero lo cierto es que no veo que se comporten de una manera muy diferente a si fuéramos hombres", explican convencidas las agentes de la Benemérita.
Sin embargo, parece que queda algún camino por andar en lo que a la normalización de la mujer en este tipos de trabajos se refiere, ya que Estefanía explica que "a mí me ha pasado de estar patrullando con algún compañero y yo darle el alto a alguien y que, sin embargo, esa persona se dirija a mi compañero como si yo fuera una subordinada y no una igual. De todas maneras no lo tengo en cuenta, entiendo que aún puede resultar extraño".
"Hasta ahora sólo hemos patrullado juntas una vez, pero lo cierto es que todo el mundo no paraba de mirarnos como extrañados. Supongo que la gente no está acostumbrada a ver a una mujer en este trabajo, y, ¡si encima ven a dos!", explica mientras sonríe Lorena.
No obstante, ambas mujeres aseguran no haber vivido en sus carnes ningún tipo de diferenciación ni por parte de sus compañeros, ni sus jefes, ni de la gran mayoría de los ciudadanos.
"Si nos topamos con alguien que de primeras parece que nos puede dar algún problema, le recordamos que en ese momento somos la autoridad, independientemente de que seamos mujeres o no, y la verdad es que nunca he tenido ningún problema en ese sentido", manifiesta Estefanía.
Llegar hasta este puesto en el que controlan las principales vías desde Los Realejos hasta Guía de Isora pasando por Teno no ha sido fácil para ellas.
"Cuando entré en el cuerpo, mi intención era dedicarme a la seguridad vial. Siempre me interesó y me esforcé hasta conseguirlo. Y es que en la carretera los agentes somos más un amigo que acude a tu auxilio si tienes un accidente o una avería que otra cosa, y eso permite que el contacto con el ciudadano sea diferente que en cualquier otro puesto", explica Estefanía González.
"Yo desde pequeñita quise ser guardia civil y de Tráfico; ahora ya lo he conseguido y estoy encantada", señala Lorena.
Y es que pese a que la mujer se ha incorporado a casi todos los puestos de trabajo que ofrece el mercado laboral, lo cierto es que su número dentro del Instituto Armado sigue siendo prácticamente testimonial.
"Aún no hay mujeres en puestos de mando pero en cierta manera es normal. Creo que no ha pasado el tiempo suficiente desde que empezaron a entrar en el cuerpo, que creo que fue en 1984, como para alcanzar esas cotas de poder. En cualquier caso estamos igual de preparadas y tenemos las mismas capacidades", explica Lorena mientras Estefanía asiente.
Y es que los datos señalan que de una promoción de 3.200 agentes, alrededor de un 7 por ciento son mujeres, lo que indica que todavía mantienen una representación muy por debajo de lo deseable. Por no hablar de los horarios variables que impiden cualquier tipo de conciliación laboral y familiar, pero ese es un asunto que a estas pioneras aún no les preocupa. "Cuando se presente el momento, nos organizaremos".
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