EFE, Madrid
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, recordó ayer a los obispos que la fe y la moral cristiana se ofrecen con franqueza y valor a todos, sin imposiciones, y abogó por la comunión, porque "lo que nos afecta a todos debe ser tratado entre todos".
Blázquez, que se enfrenta en esta Asamblea Plenaria a unas elecciones para renovar o no su segundo mandato al frente de la CEE, dedicó la mayor parte del discurso inaugural a recalcar el sentido eclesial de esta institución que representa a la Iglesia en España, y el de comunión dentro de la fraternidad cristiana, por la que "ningún obispo está solo, sino dentro de la colegialidad episcopal".
El presidente de la CEE incidió en algunos de los contenidos de la conferencia que no pudo pronunciar el papa Benedicto XVI en la Universidad de la Sapienza de Roma, en torno a la búsqueda de la verdad y la necesidad del diálogo entre fe y razón, y agregó a su propio discurso escrito -que como es habitual se había entregado impreso a los presentes en la sala- la afirmación de que la fe y la moral no se imponen.
La fe y la moral cristianas no se imponen, sino que se ofrecen con franqueza y valor a todos, dijo Blázquez tras referirse a la expresión utilizada por el Papa en la intervención prevista en la Sapienza, tomada de Jürgen Habermas, que señala entre otros presupuestos de la legalidad -dijo Blázquez- la forma razonable con la que se resuelven los conflictos políticos.
Forma razonable que se caracteriza por "un procedimiento argumental sensible a la verdad. La propensión de la razón a la verdad, la sensibilidad a la verdad, reivindicada por Habermas, introduce el concepto de verdad en las cuestiones éticas".
Finalizando la parte de su discurso en la que se refirió al papel de las conferencias episcopales, la comunión y la colegialidad, Blázquez afirmó que "en nuestras asambleas episcopales se cumple, a mi modo de ver, la significación literal de la palabra conferencia, es decir, de reunión para conferenciar y conferir entre todos".
"En el tratamiento y discusión de los temas -agregó- cada obispo interviene con respeto y libertad, y con respeto y atención es escuchado. Dando vueltas a las cosas, en una especie de forcejeo por llegar al fondo de la cuestión, por ver claro, por analizar con rigor, por formular con exactitud, cada uno aporta su personal perspectiva".
Y tras señalar que "las diferentes apreciaciones van confluyendo en la deliberación común de quienes comparten solidariamente la misión pastoral", Blázquez se refirió a la renovación de la CEE diciendo que "nos invita a recordar por qué nacieron las Conferencias Episcopales, cuál ha sido su recorrido y qué función tienen" como ámbito de encuentro e instrumento de comunión.
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