ESTIMADO presidente Zapatero: ante todo, permíteme el tuteo. Lo cual, la verdad sea dicha, no creo que te importe a ti ni a quienes habéis impuesto este cordial trato incluso en las aulas de primaria y bachillerato, donde el profesor ya no es el que enseña sino un colega más al que el piberío acepta en su pandilla, o reprueba, según se enrolle bien o mal. Aunque no te escribo esta carta para hablarte de lo maravillosamente bien que está nuestro sistema educativo, sino para comentarte tus últimas intervenciones públicas que he presenciado.
Sobre el segundo y último debate con el aspirante Rajoy, ¿qué quieres que te diga? Nada distinto a lo esperado. En cambio, tu intervención el sábado por la tarde en Tenerife me ha dejado bastante impresionado. No especialmente por la afluencia de público -en esta Isla somos bastante noveleros-, sino por algunas de las afirmaciones que hiciste. Desde luego, no podría decirte a estas alturas, ciudadano José Luis, si tienes mi voto, como te cantaron al final ese coro de muchachos -y muchachas- situados a tu espalda. Reconozco que el montaje quedó perfecto. Pero eso fue después. Antes, compañero Zapatero, dijiste cosas como que sólo el PSOE es compasivo con los inmigrantes. Y claro, yo, que también quisiera darte mi voto, me hago la pregunta inquietante de si en todas las organizaciones de ayuda humanitaria, en todas las fuerzas de seguridad y, en definitiva, entre todas las personas que alguna vez han socorrido a quienes llegan a nuestras costas, sólo hay socialistas.
También hablaste mucho de Canarias y de la importancia de estas Islas, aunque sigues sin tener un hueco para recibir al presidente de todos los canarios. Un detalle sin importancia para ti, pero que a mí, y posiblemente no sólo a mí, me hace dudar de tu palabra. En cualquier caso, y preso a cadena perpetua de mi propia ingenuidad, todavía sigo pensando que esa actitud con Paulino Rivero se debe a tu ajetreado quehacer diario, y no a un cabreo macabeo porque López Aguilar no haya sido presidente de este Archipiélago.
Pese a todo, insisto en que quisiera votar por ti. Más aún: ardo en deseos de cantar a coro eso de que "tienes mi voto, tienes mi voto, tienes?". Pero hay detalles que siguen sin encajarme. Por ejemplo, cuando dices que el futuro está en Europa. Indudablemente que sí. Sin embargo, Gordon Braun, a la sazón primer ministro británico, no te convoca a ti cuando se reúne con otros líderes europeos para reflexionar sobre la crisis económica. Y eso que Braun es laborista. Es decir, socialista igual que tú.
De igual forma, me sorprende mucho tu aseveración de que ahora es cuando Estados Unidos nos respeta como país, habida cuenta que eres el único mandatario occidental que no ha sido recibido en la Casa Blanca. De hecho, ni se te espera. Qué cosas más incongruentes, ¿verdad?
En fin, colega José Luis; mencionaste otros muchos temas. Pero como se me acaba el folio, me referiré sólo a uno: la educación. Afirmaste que gracias a su buena formación, nuestros jóvenes de hoy ya no son manipulables como antes. Ya sé que un mitin no es el lugar adecuado para hablar de fracasos, pero, ¿tú te has leído el informe Pisa? Alma de Dios: ¡si no saben ni situar la provincia de León, la tuya, en un mapa!
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD