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PABLO PAZ

Entre un pasado perdido y un futuro incierto

4/mar/08 19:26
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ESTAMOS cerca de conmemorar la Constitución de 1812, que representa no sólo dos siglos de soberanía nacional, sino que, en dicha fecha se inició en Cádiz el asentamiento de los grandes valores sobre los que se basa la nación española, como son el Estado de derecho, la separación de poderes, la igualdad y la soberanía popular. Es, pues, fundamental que entendamos que nadie, ni siquiera Zapatero, es quién para tratar de desprenderse de su responsabilidad histórica -en este caso como presidente que es de un Gobierno español-, y dar pie a que determinadas comunidades autónomas intenten reescribir la historia, olvidando de paso que la democracia no sólo está hecha de leyes y procedimientos, sino, sobre todo, está hecha de voluntades y de compromisos que hacen que prevalezca por encima de cualquier duda ideológica o partidista la defensa a ultranza de la libertad.

Es evidente que así no podemos seguir. No se puede repetir otra legislatura como ésta. No se puede seguir hacia delante sin tener una idea de lo que es y representa España. Sin consensuar y, por consiguiente, defender y respetar unos principios básicos que, al menos, aglutinen los intereses nacionales, el Estado de derecho y el bienestar común de los españoles. Es evidente que cuestiones tales como el modelo de Estado, la cohesión social, la educación, la defensa nacional, la política exterior, la administración de justicia, la Hacienda pública, la Seguridad Social, así como la legislación laboral y económica han de permanecer al margen de cualquier batalla política o partidista. Es por ello que, independientemente de quién gobierne, se han de respetar unos determinados pactos que aseguren la estabilidad y la continuidad de las instituciones.

Somos muchos los que pensamos que España no marcha bien. Y ello es así porque en una legislatura, el señor Zapatero, apoyado por la izquierda más dura y los separatistas periféricos, ha conseguido vaciar de contenido los fundamentos políticos y éticos del propio Estado de derecho. Han conseguido hacer del debate de las ideas una guerra mediática basada en la constante lucha por el significado de las palabras; empobreciendo de camino la vida pública, y arrinconando los principios y los valores democráticos que hasta ahora regulaban la actividad política y social de este país.

Por mantenerse en el poder, el Gobierno socialista ha traficado con influencias y poder a cambio de territorios; confundiendo al pueblo español, que es en quien, en definitiva, reside la soberanía nacional y del que emanan, por consiguiente, los poderes del Estado, con meros ciudadanos autonómicos, los cuales, pueden decidir unilateralmente el destino del conjunto de los españoles. De hecho, han logrado devaluar la opinión pública, ejerciendo, a través de sus medios de comunicación afines practicar el control de la oposición, desvirtuando así la propia función de la prensa en cualquier democracia.

Nada le ha salido bien al señor Zapatero, ni siquiera sus mentiras en lo referente a su negociación política con ETA. Eso sí, ha conseguido calmar las conciencias de los pacifistas progres de izquierdas sacando a nuestras tropas de Irak y mandándolas a Afganistán, además de nuestro aislamiento internacional, el declive de nuestra economía, la desigualdad de derechos entre españoles que varía según el territorio donde viva, la discordia cívica, el revisionismo histórico?; incluso ha resucitado el maltrecho anticlericalismo de izquierdas que tantas tragedias y muertes causó.

Es necesario, pues, devolver a la nación y a los españoles el orgullo de sentirse eso, españoles; nos hace falta alguien que no sólo gestione la política y la economía, sino que sea, además, capaz de unirnos en un proyecto común, que no se avergüence de nuestra historia, ni de nuestras raíces cristianas, ni de nuestra cultura plural y diversa. Sinceramente, creo que Zapatero no debería ganar las próximas elecciones porque considero que es un político que lo único que nos ha ofrecido ha sido un tiempo perdido y, sinceramente, lo que nos promete ahora no deja de ser un futuro incierto y desesperanzador.

Macost33@hotmail.com

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