LA FORMA DE OBTENER el triunfo por parte del Socas Canarias el pasado viernes frente al Palma Aqua Mágica ya no es noticia ni se puede definir como sorprendente.
Se cuentan por varios los encuentros que los de Alejandro Martínez tenían casi perdidos, faltando escasos minutos y con desventajas de más de diez puntos, y al final han sido capaces de voltear la situación.
La mayoría de esas situaciones se han producido en el Ríos Tejera. Algo tiene esa pista que al rival atemoriza.
Las claves se podrían buscar en la grada, pero no sería la única y tampoco es la primera que se manifiesta. Pero está ahí y el rival lo sabe.
Sin ir más lejos, en este último encuentro frente a los baleares, el guión fue similar. Faltaban algo más de dos minutos y ganaban los visitantes de más de diez. El miedo a ganar hace que el entrenador disponga sobre la pista dos bases: Puyada y Del Tío. La intención era controlar el manejo del balón. Sin embargo se les volvió del revés. Con esta disposición táctica se vieron ganadores y deseosos de que el marcador consumiera segundos. A veces los entrenadores olvidamos que las posesiones vienen marcadas por un tiempo reglamentario y que el fútbol, con pérdidas de tiempo y simulaciones de faltas, no es extrapolable al baloncesto.
Palma falló tres ataques y el Socas Canarias no lo hizo. Ahí es cuando aparece la grada. Ahí es cuando te das cuenta que no vas a ganar.
Es mucho demérito de los rivales cuando estas situaciones se dan pero, si siempre es frente al mismo, algo de mérito tendrá este grupo de jugadores que no desaprovecha, casi nunca, esa oportunidad que le brinda su adversario y en la que se apoya sobre un público que, independientemente del número que se de cita, siempre parece estar llenando el pabellón.
Ahora, con la salvación conseguida, viene un tiempo de ilusión. Pero si me permiten una sugerencia, que no suene a consejo porque no soy quién para emitirlo, iría ilusionándome con cada partido. Seguiría vendiendo la idea de ir al Ríos Tejera a comprobar y a disfrutar del nivel de prestaciones que está dando esta plantilla. Seguiría encontrando estrategias para que la afición tuviese siempre una motivación para ir a verme.
De paso, y sin hacer mucho ruido, comenzaría a planificar, sobre todo económicamente, una temporada, la que viene, que seguro se aventurará más complicada que esta. El buen rendimiento de la plantilla multiplicará su precio. Se lo han ganado, y el mercado no atiende sólo de sentimientos.
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