Santa Cruz de Tenerife
COMENTARIO DE EL DÍA

El precio de los combustibles, disparado

3/mar/08 19:25 PM
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AQUEL DATO que tanto temían los economistas, aquel con cuyas consecuencias en cadena sobre la economía mundial todo el mundo especulaba, ya es realidad, y con creces: el precio del barril de crudo no sólo ha llegado a los cien dólares, sino que los ha sobrepasado. ¿Y cuáles han sido las consecuencias? Todavía es pronto para decirlo, aunque son fácilmente predecibles: se agravará la desaceleración de la actividad económica, con su secuela de más paro, y, con seguridad, ejercerá un efecto dominó sobre el precio de todas aquellas mercancías que se transportan de un lugar a otro, subiendo más aún el Índice de Precios al Consumo. Pero esos efectos todavía no han empezado; se necesitan unas cuantas semanas para notarlos. De momento, y en lo que a estas Islas atañe, los carburantes, parte sustancial del consumo no ya de empresas, sino también de particulares, lleva en Tenerife una subida acumulada en los últimos doce meses que llega al 33,7% en el caso del gasoil, mientras que en la gasolina sin plomo y la óptima se acerca al 24,5%. Un verdadero disparate que nada tiene que ver con los 4 puntos y décimas que constituyen la inflación oficial.

Nadie se ha echado las manos a la cabeza todavía -tal vez porque todo el mundo está muy ocupado con la campaña electoral-, pero es para hacerlo. Con estos precios del crudo y las subidas subsiguientes de los combustibles la economía canaria se resentirá sensiblemente. Sobre todo aquellos sectores donde el uso de combustible es consustancial con su actividad, caso del transporte o las empresas de desmontes y construcción. Y precisamente éstas son de las más castigadas desde que aparecieron, allá por diciembre, los primeros síntomas de esto que nadie quiere llamar todavía crisis.

Ante este difícil panorama, producto, por otra parte, de la coyuntura internacional, surge la pregunta de qué puede hacer un Gobierno autónomo, en este caso el de Canarias, para atenuar el impacto negativo del encarecimiento de los combustibles. Algo puede, desde luego, desde el momento en que recibe una parte del dinero que nos cuesta a los ciudadanos cada litro a través del Impuesto de Combustibles, cedido por el Estado. Ahora bien, ¿es conveniente que la Comunidad renuncie a una parte de la recaudación para aliviar un poco la carga impositiva al consumo, o se considera que el efecto de una rebaja del citado impuesto no tiene efectos apreciables y sólo sería renunciar a unos ingresos que se podrían usar, precisamente, en medidas que reactiven la maltrecha economía canaria? El dilema no es nuevo. Lo que llama la atención es el silencio de los agentes económicos al respecto y cómo el Gobierno de Canarias siempre trata de pasar de puntillas sobre el problema. En todo caso, con el petróleo a más de cien dólares el barril, la preocupación por el futuro en las Islas debería traducirse en algún movimiento por parte de instancias oficiales.

Una pregunta final: ¿Han subido o no de forma exagerada y alarmante los precios en España y en Canarias? En el debate de hoy debería tratarse de nuevo este asunto.