D. BARBUZANO, La Laguna
El cimborrio y la cúpula de la Catedral ya están rodeados con andamios para que los técnicos del Instituto Eduardo Torroja hagan la cata especial, para redactar luego un informe con el que el Gobierno central quiere salvar dicho elemento constructivo y los techos de bóvedas. Ante ello hay que recordar el dato histórico de que dicha cubierta lleva 58 años agrietada y permitiendo que se filtre el agua que la ha corroído interiormente y que aconsejan su demolición y posterior reconstrucción. Las imágenes que ilustran esta información son testimonios de los andamios modernos colocados recientemente y los que se pusieron cuando, el día 8 de julio de 1911, a las dos de la tarde, se cerró el último tramo de la cúpula.
En un principio se pensó en tapar el hueco que ocupa el cimborrio con una cubierta plana, pero, dado que la maleabilidad del cemento permitía cualquier forma, Juan Ramón Sena presentó una solución para construirlo rematado en su parte superior por una cúpula.
El proyecto lo basó en "atar al cimborrio por sus pernos un cinturón de hierro que serviría de amarre a las varillas que radialmente dividirían el casquete en 15 husos, que se concharían en el tramo superior de la media naranja con una placa circular, en cuyos quince agujeros se atarían los meridianos. Para reforzar el conjunto, se trazarían, paralelos al cinturón, y atados a las varillas, otras tantas perpendiculares, formándose así una trama reticular, auténtico esqueleto que le confería al casquete cohesión y fortaleza hasta entonces desconocidas".
Sena fue partidario de una cúpula muy peraltada, siguiendo los ejemplos franceses como el de Curbenill, pero no lo hizo por la superficie del antiguo edificio de la iglesia de Los Remedios, lo que le llevó a adoptar la solución de la media naranja como única vía armónica.
En noviembre de 1904, el deán Luis Palahí, comisionado por el obispo y Cabildo Catedral, remitió el proyecto de Juan Ramón Sena al que llevaría a cabo la obra, como fue el capitán de ingenieros José Rodrigo Vallabriga.
Un hecho curioso es que el obispo Rey Redondo, ante la negativa del Ministerio de Gracia y Justicia a conceder una ayuda, renunció, en un principio, a contar con los fondos del Estado, ejemplo que en la actualidad no siguió el obispo Bernardo Álvarez, al ofrecerle la alcaldesa, Ana Oramas, acometer la obra de la cubierta de la Catedral con el dinero que dispone para ello el Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias. El prelado nivariense agradeció el ofrecimiento, pero no lo aceptó porque ello implicaba salir fuera del Plan de Catedrales.
Después de acabada la Catedral en 1913, el responsable de la obra, Vallabriga, dijo: "Me ha sido impuesto un diámetro exagerado en las cuatro columnas que sostienen la cúpula. El estilo del interior es pesado". El deán Luis Palahí añadió que "la obra no tiene solidez".
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