LA RALENTIZACIÓN de los sectores productivos y la subida de precios que se ven obligados a soportar los ciudadanos como consecuencia de los vaivenes de la economía mundial obligan a los gobiernos a poner en marcha acciones que ayuden a paliar las dificultades que sufren numerosas familias, y entre las que cada día cobra más fuerza la conveniencia de la mancomunidad. Ahorrar costes y ofertar servicios de mayor calidad a un mejor precio para los vecinos es la meta a conseguir, especialmente en lugares con las singularidades que caracterizan a La Gomera.
Hablamos de un territorio reducido con poco más de 22.000 habitantes, en el que hoy por hoy existen muchas diferencias de precios que no se justifican en un espacio de tan sólo 379 kilómetros cuadrados; en el que tenemos pueblos de poco más de 1.000 habitantes, y en el que son pocos los metros que separan a los residentes de un municipio de los que pertenecen a otro.
La mancomunidad, que se ha llegado a plantear ya en algún pleno de la Corporación insular de La Gomera, poniendo sobre la mesa la posible cesión de competencias que corresponden a los ayuntamientos e incluso la oportunidad o no de que el Cabildo se haga cargo de determinadas prestaciones, nos haría más iguales a todos, pues acabaría con esas disparidades de costes entre municipios, al tiempo que favorecería una mayor eficacia en todas las prestaciones. Se trata también de que las administraciones puedan ahorrar y asegurar la mejor atención ciudadana posible, tal y como lo hemos defendido en varias ocasiones desde el Cabildo insular, donde tenemos claro que este proyecto debe hacerse realidad a corto plazo.
Este año ya hemos dado un paso decisivo que podemos considerar como el inicio de un camino que necesariamente tendremos que recorrer para mejorar los servicios públicos a los que tienen derecho los residentes en la Isla, cuya seguridad y bienestar es una prioridad tanto para el Cabildo como para el conjunto de los ayuntamientos gomeros, pues en un reciente encuentro acordamos crear una comisión insular de evaluación, seguimiento y control de daños, además de contribuir a socorrer los casos de mayor desprotección y cubrir las urgencias que no puedan esperar por las ayudas que en estos casos se establecen desde el conjunto de las administraciones públicas.
El objetivo más concreto es aunar esfuerzos y definir la posibilidad de aportar fondos para reparar los daños ocasionados por fenómenos meteorológicos adversos, catástrofes naturales e incendios, cuestión cuyo interés se pone de manifiesto si tenemos en cuenta que La Gomera se ha visto afectada en los últimos años por más de un terrible suceso.
A las lluvias torrenciales y las inundaciones de 2005 se han sumado los efectos negativos de tormentas como el Delta o los terribles incendios del último verano, y la conclusión más evidente es que debemos prepararlos para afrontar lo que pudiera venir. Ha quedado claro también que unidos podremos combatir con más eficacia cualquier situación, y al mismo tiempo ofrecer mayores garantías de igualdad para los ciudadanos.
Asuntos tan básicos como son los servicios de recogida de basuras o el suministro de agua a todos los hogares, que el Cabildo de La Gomera pone a disposición de todos los ayuntamientos de forma gratuita, no pueden ni tienen porqué costar diferente a un vecino u otro en función del lugar en el que resida. Sin embargo, la realidad es que son muy distintas las tasas que por ejemplo paga un vecino de Alajeró y de las que paga un residente en San Sebastián.
¿Son normales estas divergencias en un espacio tan pequeño como nuestro territorio insular? Sin lugar a dudas, la respuesta es que no, y una vez más el Cabildo de La Gomera pone por delante su disposición a colaborar para alcanzar un acuerdo que reúna al conjunto de las instituciones y permita extender a toda la Isla iniciativas que ya han empezado a ponerse en práctica a una escala más pequeña, como es la que ha llevado a la incipiente unidad de los tres municipios del Norte.
Claro está que los ayuntamientos son las administraciones competentes a la hora de fijar las tarifas que se aplican en servicios tan esenciales como los descritos y, en consecuencia, está claro también que sólo a través de un pacto entre todas las corporaciones locales, que está dispuesto a respaldar el Cabildo, será posible establecer una política global para toda La Gomera. Lograr servicios de más calidad a mejores precios es una obligación que la realidad actual nos impone a todos los responsables públicos para responder a las necesidades de todos y cada uno de los gomeros y las gomeras.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
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