El debate del pasado lunes entre los candidatos a la presidencia del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy dejó un mal sabor de boca a la práctica totalidad de los contertulios invitados por EL DÍA.
A Justo Reyes, que se encontraba enfermo durante el desarrollo del encuentro entre los líderes del PSOE y el PP, "me fue subiendo la fiebre a medida que iba viendo el debate". Y es que "como vecino y como canario me dio vergüenza porque para los grandes partidos Canarias no existe. Se nombraron muchas comunidades y la nuestra ni una, máxime cuando hablaron de inmigración". Por todo ello, el miembro de la directiva de la Fav-Aguere se sintió "profundamente decepcionado", e instó a los políticos a hablar en el mismo lenguaje que los ciudadanos, "porque no nos enteramos".
Al igual que la gran mayoría de los españoles, Luis Febles dio su versión sobre quién ganó el debate. A su juicio, "me pareció un empate técnico. Se dedicaron a tirarse balones el uno al otro y obviaron temas tan importantes para la sociedad como la Sanidad. No dieron soluciones, y yo como canario estoy cansado de promesas, yo quiero soluciones".
Los días previos al pulso que mantuvieron Zapatero y Rajoy habían anunciado una gran igualdad y habían establecido un marco demasiado encorsetado en el que se desarrollaría el diálogo entre los dos principales rivales a la presidencia de España. Quizás por ello, tanto Teresa Alonso como Carmina Melgar prefirieron no ver todo el debate y seguir las reacciones posteriores a través de los medios de comunicación.
La presidenta de la asociación de vecinos del Bronco-Lomo Largo, Teresa Alonso, sostuvo la misma opinión que Febles, pues "lo único que hicieron fue tirarse los trastos a la cabeza. Lo que me sorprende es que la mentira se haga verdad a base de repetirla, tanto PP como PSOE".
Carmina Melgar, por contra, indicó que "el debate pudo servir para movilizar a la gente y que vayan a votar, o para que algunos indecisos cambiaran su voto. No obstante, la gente debe ir a votar, aunque sea en blanco, porque se trata de una cuestión de derechos y deberes".
Así las cosas, y de cara a la reedición del debate televisivo de mañana, los invitados se posicionaron de forma unánime para que, tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy, "fueran más serios y que cada uno dijese su programa y sus propuestas".
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