Una excursión al monte
Cantando por el camino
van los niños del colegio,
unos corren, otros saltan;
todos parecen contentos.
El maestro va delante,
no tiene prisa en llegar,
los alumnos le rebasan,
quieren comer y jugar.
Cuando lleguen al destino,
¿qué es lo primero que harán?,
pues abrirán sus mochilas
y se pondrán a almorzar.
Yo no sé si es el cansancio,
o puede ser la emoción
lo que les abre el apetito,
pero así es una excursión.
Una vez que se han saciado
por el monte se desplazan,
juegan, brincan y se esconden,
chillan y gritan y cantan.
Y cuando llega el momento
de volver para el colegio,
poco a poco van llegando
sudorosos y muy serios.
La excursión ha terminado.
¡Qué rápido se fue el día!
Volveremos otra vez,
comentan con alegría.
A. Velázquez
No amanece el cantor
La hoja cae sobre la hoja.
La lluvia en la extensión
total del llanto.
No busca el alba.
No amanece el cantor.
Adriana de Arroyo y
Xuárez de la Guardia
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD