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Canarias tampoco cuenta en los debates

27/feb/08 19:17
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ZAPATERO y Rajoy estuvieron debatiendo durante más de hora y media sobre España, nombraron a nueve comunidades autónomas o regiones -a alguna varias veces-, pero no dijeron nada que afectara directa o exclusivamente a Canarias. Y eso que hablaron de inmigración, de organización de Estado y de economía, donde la situación del Archipiélago se diferencia claramente del resto. Esto demuestra, una vez más, que estas islas no cuentan para quien gobierna en Madrid, sean unos o sean otros. Es como si Canarias fuera para España una posesión de ultramar que no cuenta para el debate nacional. En realidad, es así. Es más, si España tiene alguna joya producto de un robo cometido con violencia ésa es Canarias. Por supuesto, esto no va con la población peninsular, que es muy bien acogida en esta tierra; lo decimos por los estamentos oficiales.

Y estos ninguneos y desprecios llegan en momentos en que existen ansias de soberanía en esta tierra. Porque es lógico que un pueblo quiera vivir libre, sin ataduras. Nos preguntamos cómo podría sentirse español un canario; con qué alicientes y cariño recibidos de la otra parte. Por lo demás, ¿por qué no puede sentirse puramente isleño un canario?

Sin embargo, no nos parece que la integridad territorial de la Península y Baleares deba romperse por Cataluña, Galicia o el País Vasco. Cualquiera de ellas que se desgajara de España sería como un bocado al mapa de un territorio, el ibérico, armónicamente conformado, con muchos siglos de vida en común. El caso de estos tres territorios nada tiene que ver con el de Serbia y Kosovo. Pero Canarias es el plus ultra de la nación; se encuentra mucho más allá de las Columnas de Hércules, que marcaban el límite de mundo conocido en la mitología griega. Y por eso tiene más razones que nadie para recobrar su libertad e iniciar su andadura en solitario, aunque conserve los vínculos con quien ha convivido tantos años y con quien comparte lengua. Pero no se puede obviar que las Canarias actuales son el producto de un proceso violento, de batallas que acabaron con el sometimiento de un pueblo que tenía su propia estructura social y familiar y que fue sorprendido por el furor de guerreros, de mercenarios que acabaron con su mundo en poco tiempo. Sólo por esto está justificado que Canarias recobre su libertad, la verdadera, no este entramado político y administrativo que conforma la llamada autonomía, recogido en la Constitución y el Estatuto, leyes mantenidas a la fuerza y por la fuerza. Por eso, se nos ponen los pelos de punta sólo de pensar que volvamos a oír en el llamado Parlamento canario la cantinela de la reforma del Estatuto de Autonomía o de la policía autonómica en boca de políticos que a lo que deberían dedicar su tiempo y esfuerzos es a administrar con honradez los generosos presupuestos procedentes de los impuestos impuestos al pueblo.

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