G. MAESTRE, S/C de Tenerife
La situación de la Justicia en el ámbito de los menores en la provincia tinerfeña parece que mejora sensiblemente, según se desprende de los datos obrantes en la última memoria del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, al menos en lo que al número de casos se refiere; sin embargo, los delitos más graves continúan en ascenso, es decir, que los casos totales bajan pero las infracciones más graves aumentan.
Si bien durante 2004 y 2005 la situación hacía pensar que la delincuencia entre los menores de edad no hacía sino subir, las últimas estadísticas de las que se dispone reflejan que se ha vivido una desaceleración clara que incluso se ha traducido en la reducción de los procedimientos penales que, en la provincia tinerfeña, descienden hasta un 27,89 por ciento, pasando de 1.158 casos registrado en 2005 a los 835 del 2006.
Por su parte, en la provincia de Las Palmas de Gran Canaria las infracciones penales cometidas por los menores de edad ascendieron hasta las 4.116, mientras que en la tinerfeña el dato es notablemente inferior, situándose en 1.994 casos, es decir, menos de la mitad de los casos registrados en la otra provincia.
No obstante, lo que podría parecer una buena noticia no lo es tanto, ya que los delitos más importantes son los daños, las lesiones y los robos con fuerza, es decir, los más penados.
Según la memoria elaborada por la Fiscalía del Menor, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife el delito que más frecuentemente cometieron los menores en 2006 fueron las lesiones, con 279 casos, seguido del robo con fuerza, con 229. Sin embargo, en la de Las Palmas de Gran Canaria las lesiones se elevan hasta lo 882 casos, ocupando el segundo lugar los daños con 411.
Posibles causas
De esta manera, también se desprende que los datos son mucho más elevados en la provincia oriental que en la de Tenerife, algo que los expertos achacan fundamentalmente a la diferencia poblacional, a los condicionantes sociales y a la eficacia policial.
Para Santiago Martínez, letrado con experiencia al tener como clientes a menores que se han visto implicados en la comisión de delitos, "esta situación no nos extraña demasiado a los que nos movemos en este campo. En mi opinión, se debe más a un componente social que a la propia aplicación de la Ley del Menor. Cada vez más vivimos en una sociedad en la que violencia está en aumento y los menores eso lo están trasladando a su comportamiento. Si a ello unimos que las familias cada vez están más desestructuradas y a que los padres apenas tienen tiempo para estar con sus hijos, ahí tenemos una posible explicación".
Por su parte, desde la Delegación del Gobierno en Canarias explican el descenso de casos aludiendo a la mayor efectividad policial que disuade a los menores y refieren que, en los niveles generales de delincuencia, la provincia de oriental también registra peores datos que la de Santa Cruz de Tenerife.
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