J. FEO, Granadilla de Abona
Fomentar la formación de los discapacitados y su integración en el mercado laboral es uno de los objetivos que se marca la Asociación Pro Minusválidos del Sur (Prominsur) con la realización de diversas acciones. Para ello están creando un Centro Especial de Empleo. De este modo, una de sus propuestas es el taller de secado de fruta, en el que participan 13 alumnos dirigidos por Markus Paul Forster, técnico de alimentación.
Una de los productos que pasa por dicho proceso en el centro de Prominsur, situado en Los Llanos (Granadilla de Abona), es el plátano, "pero no es el único porque ya hemos elaborado higos de leche, tomates y pimientos secos; mojos, salsa de tomate, porretas y pasas", explica Forster, quien también se encarga de las oportunas enseñanzas a los minusválidos que integran este proyecto.
Cada semana reciben unos 1.200 kilos de plátanos verdes y aquí les aplican el proceso de maduración para que todos tengan el mismo punto. Recaban tan elevada cantidad de esta fruta "porque para obtener un kilo de plátano seco hacen falta casi siete", comenta Forster, quien resalta que una vez "en su punto justo, se procede al pelado del mismo y se mete en una cámara de oxidación en bandejas para mantener el color y para la eliminación de los hongos y microorganismos. En definitiva, es el proceso para evitar la contaminación microbiana".
Una vez transcurridas dos horas en la citada cámara, se inicia la deshidratación, "que se prolonga unas 26 horas a bajas temperaturas para que la fruta no pierda sus propiedades, así como sus vitaminas y nutrientes", explica el técnico en alimentación, resaltando que "después pasamos al envasado y etiquetado para su posterior comercialización".
El técnico de alimentación que tiene Prominsur destaca que en todos estos procesos participan los alumnos discapacitados como un proceso rutinario de un aprendizaje que les ofrezca "una manera de ganarse la vida de forma que puedan acceder a trabajar en empresas externas dedicadas al sector de la alimentación".
Por este motivo, la actividad formativa no sólo consiste en las prácticas que de manera habitual se vienen desarrollando, sino que también se imparten cursos de manipulador de alimentos de forma continua para que los estudiantes "se queden bien con la parte teórica de las materias".
La importancia de este tipo de iniciativa "la estamos comprobando cada día porque el curso ha servido para dinamizar y motivar a los alumnos", evitando que se aíslen de la sociedad, asevera el técnico.
Forster también resalta que el "futuro pasa" por elaborar nuevos productos, tales como los relacionados con la repostería, confituras y las conocidas barritas energéticas. Con ello se trata de conseguir que la actividad sea ilusionante, entretenida y dinámica.
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