CABE AGRADECERLE al Cabildo de Tenerife que haya inaugurado "Isla Forum" con la intervención de un diplomático singular: Javier Elorza. Alguien que no sólo ha sido embajador de España ante la UE en momentos cruciales para Canarias, sino que ha desempeñado una labor importantísima a la hora de defender los intereses de las Islas en las instituciones europeas. Elogios que sobra repetir porque son ampliamente conocidos. Basta subrayar que Elorza también cuenta en su currículo con la titularidad de la Embajada española en París de 2000 a 2004. Desde entonces es el máximo representante diplomático de España en Moscú.
Javier Elorza dijo muchas cosas interesantes el viernes en Tenerife. De ellas, me quedo con dos. Energía -de forma concreta la energía nuclear- y la situación de Canarias como plataforma entre tres continentes. Supongo que para alguien profesionalmente obligado a la diplomacia, como es el caso, resulta difícil pronunciarse sobre un tema espinoso. Verbigracia, la moratoria nuclear vigente en España, pese a que otros países europeos van a construir más centrales de este tipo. Países mucho más cuidadosos con el medio natural que nosotros. Estoy pensando en Francia y Reino Unido, si bien no son los únicos. Aunque Elorza no se planteó esto, me pregunto qué sentido tiene rechazar la energía nuclear y, al mismo tiempo, comprarle a los galos electricidad producida con la fisión del átomo. Una operación mercantil que favorece el desarrollo de la planta nuclear de nuestros vecinos sin ninguna ventaja para nosotros. En caso de accidente, España, y también otros territorios próximos, resultarían tan afectados por la contaminación radiactiva como la propia Francia. Bueno, al menos Canarias está lejos. Pero de los Pirineos, no de Marruecos. Cuando esté lista la central de Tan Tan -ahora la han movido un poco, pero no para alejarla demasiado de nosotros-, una potencial nube radiactiva tardaría 24 horas en llegar al Archipiélago. Con una salvedad: Marruecos no ofrece las mismas garantías tecnológicas de seguridad que Francia.
En fin, la geografía es la que es y Canarias está donde está. Es decir, en el lugar ideal para esa plataforma tricontinental que nos venden los políticos día sí, día también. Una mentira. O, cuando menos, un concepto vacío. Y no lo digo sólo yo. También lo expresó con claridad Javier Elorza. "Estas cosas no funcionan con una oficina y un teléfono", dijo. Desde luego que no. Si se quieren tener relaciones con África y con Sudamérica, hay que ir a esos países. Pero no sólo en visita oficial. Por lo demás, la idea tampoco es constituir unos cuantos organismos con cargo al erario para enchufar a los amigos y a los hijos de los amigos, sino lo contrario. Es decir, establecer becas para que los mejores jóvenes africanos y sudamericanos se formen en Canarias, y luego, una vez retornados a sus naciones de origen, sean más propicios a entenderse con nosotros que con los gringos o los gabachos. Huelga explicar que Francia, aun estando más lejos de África que Canarias, mantiene unas relaciones económicas con ese continente infinitamente superiores. A fin de cuentas, en África occidental se habla árabe y francés. ¿Cuántos canarios hablan árabe? ¿Y cuántos hablan un francés distinto al de chaleco, chalequé, y bombilla, bombillé?
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD