ENTRE LOS ASUNTOS que van a debatir los candidatos tinerfeños a las elecciones de marzo no creemos que figuren el puerto de Granadilla, el polígono industrial anexo y la planta regasificadora que se pretende hacer allí. Y no lo creemos porque no lo vemos en el programa electoral de ningún partido, en ningún anexo. Lo más aproximado al tema son algunas frases que figuran en el de Coalición Canaria, tales como "elaborar el plan territorial energético que posibilite el desarrollo de las infraestructuras necesarias en el sistema eléctrico, energías renovables e hidrocarburos"; "implantar sistemas basados en energías renovables hasta alcanzar el 30% del total de gene- ración eléctrica", o "implantar el gas natural como fuente de energía primaria". Como ven, generalidades que no comprometen a nada. Y ése es, precisamente, uno de los principales problemas del nacionalismo canario -de los otros partidos ni hablamos porque sus programas apenas hacen referencia a Canarias, cuanto menos a Tenerife-: que no se compromete nunca, que no se moja, como se dice popularmente.
En estos momentos, la mayor concentración industrial de Canarias, el polígono de Granadilla y su hinterland, no están todo lo aprovechados que debieran por culpa de la ineptitud de una serie de políticos que permiten que un solo concejal, un ecologista, tenga la sartén por el mango y paralice el avance industrial del que tan necesitado está Tenerife. Podríamos decir, sin exagerar, que de lo que él decida -porque otros se lo permiten- depende ese suministro energético del que habla CC en su programa a base de vaguedades. Pero la realidad es bien concreta: la oposición del Ayuntamiento de Granadilla, con alcaldesa de CC -que sustenta su mayoría en el PP y en ese concejal de Sí se Puede- a la construcción de una planta regasificadora en tierra y su absurda pretensión de levantarla sobre el profundo fondo marino tiene paralizados otros proyectos, como el del puerto industrial, y contribuye a ralentizar el desarrollo de varias industrias, aunque esto último no se diga abiertamente. Incluso la central eléctrica ubicada en el polígono, que suministra a todo el Sur de la isla, es vista como un estorbo por los demagogos de la ecología. Repetimos: está en juego el futuro energético de Canarias, de Tenerife, y nuestro presidente de Gobierno, o el presidente de CC, en vez de poner firme a su compañera de partido, la alcaldesa de Granadilla, la dejan hacer y perjudican con esa actitud a la tierra que dicen defender. ¿Es así como quieren convencer a los votantes?
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