... No se pondrá en duda en esta columna la capacidad empresarial de Manuel Pizarro, noticia hasta hace bien poco por ser el presidente de Endesa que hizo ganar mucho dinero a los inversores de la compañía, aunque también a sí mismo cuando dejó el puesto. Pero lo que no se puede negar es que la gran promesa electoral del PP pareció quedar en la noche del pasado jueves en eso: en la promesa de los conservadores. En debate de los que se suelen denominar "de guante blanco", hizo de aspirante ante un Pedro Solbes que rebatió uno a uno los principales argumentos de su rival con el golpe de efecto de sacar tablas y gráficos para ilustrar sus palabras, lo que le dio al ministro de Economía una imagen de credibilidad que difícilmente podía superar el ex presidente de Endesa. La culpa no fue de otra persona más que del propio Manuel Pizarro, que optó por situarse él solo en el papel de aprendiz. Las propuestas que puso encima de la mesa fueron escasas y ya conocidas, lo que les restó impacto. Se limitó a criticar la gestión económica de un ministro de Economía cuya solvencia no es puesta en entredicho y que supo defenderse a la perfección presumiendo de unos datos macroeconómicos que, sin duda, son mejores que los de sus antecesores. Y, en un momento determinado, se escudó haciendo una batería de preguntas al ministro a las que podría aplicarse aquello de "fuiste a por lana y saliste trasquilado". Sólo sirvió para escenificar ante los televidentes quién es Gobierno y quién es oposición. Al final, a Pedro Solbes le sobraron tablas, a Manuel Pizarro le faltó experiencia y se dejó una buena parte del argumentario de su partido en el tintero, argumentario que por otra parte utilizó de una forma ineficaz ante la eficacia probada del ministro.
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