EFE, Mónaco
Más de cien ministros y expertos de la sociedad civil comenzaron ayer la X sesión especial del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en Mónaco, en busca de inversores "verdes" contra el cambio climático.
A pesar de que Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, admitió en rueda de prensa que "la razón por la que estamos aquí es por un fallo del mercado" -el cambio climático originado por el uso masivo de combustibles fósiles-, existe un amplio consenso en buscar la solución en la financiación privada.
Este sector empresarial, concienciado del problema del cambio climático e interesado en buscar un nicho de negocios "verdes", debe ser, según el PNUMA, la principal herramienta para pasar de una economía "marrón", basada en los hidrocarburos, a una ecológica que frene, o no agrave, el cambio climático.
"La movilización de fondos, el enfoque hacia los mercados y la promoción de la innovación de nuevas tecnologías serán fundamentales para negociar exitosamente el plan de acción" contra el cambio climático, dijo Achim Steiner.
Los inversores
El llamamiento a los inversores a incrementar su participación en la "economía verde" y la búsqueda de un consenso ante la reunión de Copenhague, el año que viene, fueron los dos asuntos principales el primer día de los trabajos que durarán hasta el viernes.
En la inauguración de la reunión se presentó también el estudio GEO-4, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, preparado por el PNUMA, que incide, este año, en la amenaza que supone para la salud del planeta el hecho comprobado del deshielo ártico y glaciar.
Por primera vez, fuera de los círculos académicos, la publicación advierte de las todavía no calculadas consecuencias de una eventual emisión masiva de metano a la atmósfera debido a la licuefacción del permafrost que rodea al Círculo Polar Ártico.
"Un estudio reciente -dice el GEO-4- ha estimado que el promedio anual de emisiones netas de metano a fines del siglo XX (procedentes del permafrost) al norte de la latitud 45 fue de 51 millones de toneladas métricas".
Pero "la cantidad de carbono almacenado en la materia orgánica del permafrost es asombrosa -sigue el estudio-: se calcula una cifra entre 750.000 y 950.000 millones de toneladas métricas, cantidad equivalente o superior a los 800.000 millones que ya se encuentran actualmente en la atmósfera", y este permafrost ha comenzado a licuarse.
El PNUMA también advierte de las desconocidas consecuencias de comenzar a aprovechar industrialmente las enormes concentraciones de hidratos -combustible gaseoso encerrado en agua congelada- que se han descubierto en el fondo de los mares árticos.
"Se calcula que los depósitos oceánicos de hidrato de gas almacenan entre 2.000 y 5.000 millones de toneladas métricas de carbono en forma de metano, aunque según algunos cálculos esa cifra se elevaría a 10.000 millones", afirma el estudio del PNUMA.
En comparación, todas las reservas actuales de carbón contienen sólo 5.000 millones de toneladas.
"La existencia total calculada de metano en los depósitos mundiales de hidratos es comparable o superior al resto de los depósitos de combustibles fósiles tradicionales combinados, lo que impulsa la idea de extracción de hidratos de metano como fuente de energía fósil", según GEO-4.
La sesión inaugural de la cita de Mónaco estuvo precedida de una reunión del grupo de la sociedad civil en la que participaron representantes de organizaciones no gubernamentales, científicos, sindicalistas y ecologistas, cuyas recomendaciones fueron, en su mayoría, una mayor implicación del sector público estatal y de las instituciones internacionales.
Lejos de los micrófonos, los asistentes a la reunión del PNUMA manifestaron su interés por modificar el estatus del organismo dentro de la ONU, donde es actualmente un programa, sin los recursos, autoridad ni presupuestos de los que gozan las agencias internacionales.
Los ministros también estudiarán un informe sobre cómo reducir el comercio internacional de sustancias peligrosas, recomendaciones sobre cómo mejorar el manejo de desechos y las consecuencias de sobreutilizar los recursos pesqueros.
Entre los problemas que han planteado los científicos a los políticos reunidos en Mónaco también destaca la rápida acidificación del mar, que puede tener consecuencias graves en la cadena trófica por la destrucción del coral y la extinción de moluscos.
Latinoamérica, a la vista
El estudio GEO-4 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacó ayer en su presentación la vulnerabilidad de América Latina y el Caribe ante el cambio climático.
"Subida del nivel del mar, más precipitaciones, mayor riesgo de sequías, vientos y lluvias más fuertes asociadas a huracanes, sequías e inundaciones más pronunciadas asociadas al fenómeno de El Niño, un descenso del suministro de agua procedente de los glaciares y descensos en la productividad del ganado y de los cultivos" son los fenómenos de los que advierte el resumen inicial de GEO-4.
"Las selvas tropicales de Mesoamérica y la cuenca del Amazonas, los manglares y los arrecifes de coral del Caribe y otras áreas tropicales, los ecosistemas montañosos de los Andes y los humedales costeros son algunos de los ecosistemas más vulnerables ante los efectos del cambio climático", según el PNUMA.
"Las pequeñas islas-estado son casos particularmente extremos, ya que pueden verse afectadas por el calentamiento superficial, sequías y una menor accesibilidad al agua, inundaciones, la erosión de las playas y el blanqueamiento (muerte) del coral", según los datos del estudio.
GEO-4 recuerda que se han incrementado el número y la fuerza de los huracanes en las regiones tropicales, y dedica varios párrafos a la situación de los glaciares andinos.
contradicción
Dos visiones distintas
En los pasillos de la reunión especial del consejo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que comenzó ayer en Mónaco, las conversaciones de muchos ministros tratan sobre Nueva York, pero los científicos hablan del Ártico. Hacia Nueva York porque existe un amplio consenso en que las Naciones Unidas, hasta ahora sin el apoyo imprescindible de EEUU, conviertan al PNUMA, actualmente un programa, en una agencia, con mayor autonomía, capacidad de decisión y presupuesto. Hacia el Ártico porque los nuevos datos del GEO-4, de 2008, el resumen anual sobre la situación medioambiental del mundo, presentado en Mónaco, ha hecho sonar las alarmas sobre los catastróficos efectos del deshielo y la posibilidad de que el metano del permafrost y de los hidratos acelere el efecto invernadero y, por tanto, el calentamiento del planeta. Una comunicación oficial de Estados Unidos a la secretaría general del PNUMA, antes de la reunión, se encargaba de "recordar" que la cita de Mónaco, a la que asisten más de cien ministros del área medioambiental, tiene sólo carácter consultivo y que no está en la agenda ni en sus capacidades tomar decisiones vinculantes. Los científicos y la mayoría de los representantes de la sociedad civil, reunidos en una sesión previa, se exasperan: los datos del GEO-4 no permiten dilaciones administrativas y burocráticas, afirman. Ricardo Sánchez Sosa, director de la oficina del PNUMA para América Latina y el Caribe, admite que existe la necesidad de aumentar la capacidad de decisión del programa de la ONU: "Pero nosotros, como organismo internacional, haremos lo que decidan los países miembros".
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