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TEOBALDO PÉREZ ARNAY

Conversaciones con Santos

19/feb/08 10:14
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ELEUTERIO Santos Brito, es para muchos el mejor "8" que ha dado el fútbol canario en toda su historia; son palabras que me dijo Barrios hace unos días y que hago mías. Con Santos me unía una cierta amistad y cada vez que lo veía terminábamos hablando de fútbol, sobre todo de su época en el Zaragoza y de los equipos de la década de los sesenta.

Me encantaba preguntarle por algunos de sus ex-compañeros y qué había sido de ellos en la actualidad. Así, hablamos de Sigi, aquel peruano de apariencia debilucha pero que jugaba como los ángeles; llegó al equipo maño unos años antes que el propio Santos, pero no terminó de cuajar del todo en el equipo. Fue un jugador muy irregular, pero con una exquisita técnica.

Hablamos de Duca, que lucía el número 8 que posteriormente tuvo el propio Santos, que luego terminaría en el Mallorca. De Alustiza, un central al que Santos le vendió su Volkswagen matrícula de Tenerife.

De Cortizo, aquel defensa derecho que fue sancionado con 24 partidos cuando lesionó a Collar, el extremo izquierdo del Atlético de Madrid.

De Carlos Lapetra, aquel falso extremo que jugaba en el centro del campo, pero que en un segundo se volvía un punta rapidísimo.

De Juan Manuel Villa, que pisaba el balón con gran exquisitez y dotado con un regate endiablado en un metro cuadrado de terreno.

De Reija, un lateral izquierdo que parecía un extremo por lo bien que subía al ataque.

De Isasi, medio volante de ataque que terminó siendo desplazado del equipo por Endériz y por País. Ambos, alternándose, formarían la media con Violeta, el cual a su vez había desplazado a Pepín como medio de cierre. Por cierto, este último fue integrante de la última selección B de España (actual sub 21, ya que en esa época no se tenía en cuenta la edad sino que jugaban en esa selección los que no habían jugado en la A) que ganó 3-0 a Portugal y que tenía la siguiente alineación: Fernández (Levante), Arnal (Valencia), Gallego (Sevilla), Calpe (Levante), Tejada (Córdoba) -al que no hay que confundir con Justo Tejada el extremo del Barcelona y que también jugaría con el Real Madrid-, Pepín (Zaragoza), Ufarte (del Atlético de Madrid, recién llegado de Brasil y que recordaba por su juego al gran Garrincha), Arieta II (Athétic de Bilbao), Ansola (Betis y posteriormente Valencia), Grosso (Real Madrid) y José María (Español).

Admiró a varios jugadores como a Di Stéfano al que consideraba como el más completo que había conocido, y contaba la anécdota de cómo el propio equipo del Leeds les aplaudió al finalizar el encuentro en una eliminatoria de la Copa de Ferias posteriormente Copa de la Uefa. En esa eliminatoria ganaron 1-0 en Zaragoza, pero perdieron 2-1 en Leeds, desempatando en Barcelona, ya que en esa época no se contabilizaban todavía los goles marcados en campo ajeno. En tierras catalanas se impusieron por 3-1.

Santos me confesó que el mejor jugador con el que se había enfrentado había sido el "9" del Ferencvaros, Florian Albert, un extraordinario jugador dotado de una excelente planta, ya que medía 1,86 m. pesando 76 kg., muy fibroso, técnico con un regate excepcional y, sobre todo, con un cambio de ritmo a lo Cruyff. Fue el sucesor de los Puskas, Kókcis, Cizbor, etc., llegándose a enfrentar a España en la semifinal de la Copa de Europa de selecciones nacionales en 1964, cuando España se terminó imponiendo en la final a la Unión Soviética por 2-1 con el famoso gol de Marcelino, compañero de Santos en el Zaragoza. Fue la última etapa de esplendor del fútbol húngaro con los bene, fenyvesy, sarosi, etc. Pues bien, este jugador -según Santos- fue de lo mejorcito que vio en su día en un campo.

También comentamos una de las pocas expulsiones que sufrió a lo largo de su carrera, ya que se trataba de un jugador muy correcto, y que fue en el Torneo Juan Gamper en su IV edición, ante un poderosísimo Estudiantes de La Plata, por un rifirrafe que mantuvo con el lateral argentino Madero, el cual, y después de obligarle el árbitro a darse la mano con Santos, lanzó un escupitajo y nuestro paisano no tuvo más remedio que tomarse la justicia por su mano. Me expuso que fue un momento muy desagradable para él, pero que tuvo una reacción instintiva. En ese partido Santos metió un gol y los otros dos los marcaron Tejedor y Oliveros.

Siempre le dije a Santos, que el mejor partido que le recordaba fue la final de la Copa del Generalísimo, el día 5 de julio de 1964, ante el Atlético de Madrid, donde Eleuterio dio todo un recital jugando al primer toque; fue un partido televisado en blanco y negro donde ambos equipos presentaron las siguientes alineaciones: Atlético de Madrid: Madinabeytia, Rivilla, Griffa, Calleja, Ramiro, Glaría, Cardona, Jayo, Jones, Abelardo y Collar. Y por parte del Zaragoza: Yarza, Cortizo, Santamaría, Reija, Isasi, Pepín, Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.

Descanse en paz el entrañable amigo y buena persona que fue Eleuterio Santos Brito.

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